Vulcano Ultra Trail

Diciembre - Petrohue, Lago Todos Los Santos, Chile

Vulcano Ultra Trail VUT

Relato VUT #9 por Paulo Moreno

Mi primer trail running, ficción o realidad

He corrido algunas carreras de aventura en mi región, la región de Aysén, así que cuando mi cuñado me dijo que se iba a hacer este Trail running me dije, “y por qué no!!!”. Bueno me metí a la página y ya quedaba una semana para cerrar las inscripciones, me apuré en inscribirme y pensé cuál categoría?, cuál?, todas tenían sus pro y sus contra, al final opté por la del medio, 30K (cuando iba ascendiendo por la primera subida, estaba arrepentido de esta decisión).

Llegué al aeropuerto El Tepual junto a mi hija a las 6:45 pm del viernes, me dije: “bueno parece que la charla técnica me la perdí, ojalá llegue a la inscripción”. 7:55 pm y estaba recibiendo el chip, la primera parte de esta aventura estaba cumplida.

El sábado estábamos junto a mi familia a las 9:00 en el lugar de partida y me dije: Bueno y ahora qué?, en ese momento definí tres objetivos: 1) terminar la carrera, 2) terminar la carrera dentro de los 30 primeros, 3) ganar la carrera. Por el tercer objetivo, me puse de los primeros para la partida y empezamos a correr.

Los primeros 500 metros me dijeron que correr en arena volcánica no iba a ser fácil, ya a los 2 kilómetros empezando a subir me di cuenta que el calor me estaba matando (les conté que soy de Coyhaique, la semana pasada a la carrera, estaba nevando!!!) y luego miré hacia arriba y vi lo lejos y rápido que iban los primeros. Cómo soy una persona flexible, eliminé mi tercer objetivo de la lista. Lo importante era seguir trotando en esa subida.

Luego vino un momento de calma y vi como todos los corredores adelante y atrás mío, subían caminando la cuesta por el lecho de lava, bien entonces subamos caminando (que alivio). Ahí conocí a unos corredores que venían de Santiago, que eran de un grupo de entrenamiento animaltrailrunning o algo así, eran varios y me dijeron que venían del Endurance.

El sol pegaba con fuerza y yo le decía a un corredor holandés que venía junto a mí, que ni siquiera soplaba una briza, justo uno metros más arriba salió esa briza fría de la montaña, gracias, gracias, me decía. Llegamos arriba e hicimos la transversal junto a uno de los corredores de Santiago que había conocido, nos encontramos con una pared de arena que no podíamos subir, al fin subí yo y le ayudé a subir a él. Me pregunté, ¿cómo subió el resto? y en ese momento me di cuenta que no habían bolsas rojas en el suelo, camino equivocado, los demás iban más abajo…cuec.

Y empecé a bajar muy fuerte, (creo que soy mejor bajando que subiendo) y a rebasar a varios corredores, hasta que quedé junto a un corredor de 60 K que iba tercero, nos fuimos juntos hasta el punto de abastecimiento y que rico fue tomar ese gatorade y comer esos plátanos, volví a la realidad. Creo que me demoré mucho en el abastecimiento porque no pude pillar al que iba tercero de los 60K, lo bueno es que me dijeron que iba como 12 o 15, sinceramente creía que iba como 50.

Un par de kilómetros más (como el 19K) y la aguja del combustible se vino a cero, no me podía mover rápido y a veces parecía que no me movía, era el sendero al costado del río. Ahí me encontré de nuevo con el holandés y con un corredor de Costa Rica, en adelante “el Orange y el Tico”. Mientras avanzábamos entre los árboles, hablamos del sorteo del mundial de fútbol y del mundial de carreras de aventura que estaba ocurriendo en Costa Rica. Sin energía tampoco esquivaba las ramas, así que me llevé varios rasmillones, comí gel y tomé agua, pero no pasaba nada, estaba reventado, y me pasó la primera mujer con un tranco que se lo envidiaba.

Hasta que se terminó ese sendero del rio y llegué a la carpa de hidratación, justo antes mi amiga Julieta me sacó esta foto (claramente oculté mi falta de energía).

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En la carpa de hidratación comí naranjas y gatorade again, mis pies dolían mucho, ya sabía que eran ampollas, ahí me pillo la segunda mujer, que al parecer todos conocían porque le decían “vamos negra”. Con ella subimos al cambio de color de rojo a morado, íbamos al mismo ritmo y nos dábamos energía juntos. Antes una voluntaria con todo el pulmón nos daba ánimos. Llegamos arriba y ahora solo faltaba volver no más al punto de partida (casi nada), quedaban 11 kilómetros.

En la bajada paramos un rato, me saqué unas piedras de las zapatillas y “la negra” siguió adelante, no la vi más. Bajando me tropecé y sentí calambres en ambos gemelos y otro en un cuádriceps, el Tico me dijo que elongara porque o sino todo acababa ahí. Mis conocidos de Santiago (animaltrailrunning) me volvieron a pasar a un buen ritmo. Llegué abajo para darme cuenta que la voluntaria seguía gritando con fuerza a todos los corredores, de seguro quedó afónica al terminar el día, pero que apasionada que es.

Pasé nuevamente por la carpa de hidratación y me dieron ánimo para seguir, al rato se iluminó la luz amarilla de falta de combustible, y llegó la última cuesta. Ahí estaba yo, pensando en porque no elegí los 15 K y comencé a subir, obviamente a esta altura de la carrera iba caminando, me pasaron varios corredores que seguramente les daba pena, porque todos me decían, “Vamos que queda poco”, “ Ahora es solo mental” y otras cosas así, yo le dije al Orange que hasta mi mente estaba cansada a esa altura y el Tico se reía de mí.

Llegamos arriba y empecé a trotar, ahí me pasó la primera mujer de los 60K, me preguntó por la carpa de hidratación, le dije que no sabía cuánto quedaba, así que le convidé un poco de mi agua. Me dio ánimos y a unos 200 metros estaba el puesto de hidratación, súper sólo quedaban 4 kilómetros, pero antes comí naranjas y pasas, y reviví. Conversé con un corredor con una tendinitis patelar, más abajo me encontré con otro corredor que caminaba, me dijo que estaba reventado, yo cada vez me sentía mejor, quizás por las pasas, quizás porque quedaba poco o porque iba en bajada. Sí, efectivamente me gustan más las bajadas.

Nos perdimos un poco con el Tico y Orange, pero volvimos rápidamente a la ruta, llegamos al hotel , de ahí la playa, mi familia estaba esperándome y me gritaba y yo apretaba los puños para llegar de la mejor manera, los últimos metros.

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Y llegamos a la meta, espectacular!!!, había cumplido mi primer objetivo, en ese momento no me dolía nada. Luego al entregar el chip me dijeron que había llegado 28, sorpresa!!,  también había cumplido el segundo objetivo, súper. Así había culminado mi primer Trail running, creo que elegí empezar con uno muy duro, según lo vivido y lo que me dijo la mayoría de los corredores que estaban en la meta.

Al llegar a casa me sentía cansado pero satisfecho, sentía que parte de la carrera se había borrado en mi cabeza y que otras estaban muy claras, quizás fue el calor. Al revisar algunas fotos me dieron que pensar, sino fuera por las ampollas de sangre en los pies, los hombros quemados, los rasmillones de las ramas que no esquivaba y el dolor de piernas, habría jurado que este relato fue solo un sueño. Lo que sí es cierto, es que algunas cosas solo pasaron en mi cabeza, que fue real y que ficción, nunca lo sabré. Si no me creen vean la foto que me saqué en la meta con mis amigos El Orange y El Tico….

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