Vulcano Ultra Trail

Diciembre - Petrohue, Lago Todos Los Santos, Chile

Vulcano Ultra Trail VUT

Relato VUT #14 por Francisca Bastias

Sentada en mi oficina en el centro de Santiago me interrumpen a cada rato las notificaciones de que me etiquetaron en alguna foto de Vulcano 2013 en Facebook. No me importan todas las interrupciones, mis compañeros de trabajo deben creer que estoy loca porque me río sola, pero ya están acostumbrados. Soy la jefa loca que cada semana llega con un moretón nuevo, que se sienta a trabajar con un guatero en la espalda y una bolsa de hielo en la rodilla y que se ríe de su bronceado fascinante que delata la polera, el largo de las calzas y los calcetines que usó para correr el fin de semana.

Miro las fotos y es inevitable transportarme al día de la carrera, a todo ese cúmulo de sensaciones y emociones.

Cómo llegué aquí?

No podría decir que nunca hice deporte pero tampoco podría decir que era deportista. Hace 25 años volvía del colegio, tiraba mi mochila y salía a correr cuando el running aún no estaba de moda, pero luego vino la universidad, el trabajo, la familia y me dejé estar, con todas las consecuencias que eso trae. El 19 de febrero de 2011 mi vida cambió por completo con la partida de nuestro Alfonso en Puerto Octay. Mi alma era como una olla a presión a punto de explotar y un día, sin saber muy bien cómo a los 40 años me puse las zapatillas y salí a correr para intentar botar toda la rabia que me estaba consumiendo. Desde ese día no pude parar más. Una cosa llevó a la otra y la vida me puso por delante un gran grupo de amigos en el Nike Run Club. Amigos que me animaron a salir un rato de las calles y probar el trail, amigos que se alegran de mis modestos logros, que me apoyan y me motivan para salir a correr a las 5:30 AM por los senderos del San Cristobal. Así fue como en septiembre de este año me convencieron de inscribirme en los 15km de la Vulcano Ultra Trail. Acepté el desafío, respiré hondo, decidí no pensarlo mucho, me inscribí y compré los pasajes. Poco a poco se fue armando un grupo más grande, la mayoría amigos del Nike Run Club y como siempre sucede en estas ocasiones se sumaron otros más que agradezco de todo corazón se hayan unido a nosotros. Por supuesto Murphy apareció en el juego y el fin de año me mi Martín en el colegio y su paseo de curso toparon con la fecha de la carrera. Agradezco a Sergio y a mi mamá porque se organizaron para que Martín ni siquiera me echara de menos en sus actividades. El día viernes viajamos en grupos separados. Llegamos a buscar los KIT y la emoción se sentía en el ambiente. Después de la charla técnica solo podía pensar: en qué me estoy metiendo…

 Y llegó el día

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Algunos de mis compañeros (Fernando, Ariel y Arturo y José Antonio) corrieron los 60K, por lo que salieron temprano del hostal. Nos levantamos ansiosos, tanto que los más fanáticos se fueron corriendo del hostal a la plaza para tomar el bus. Una vez en el bus el viaje se nos hizo corto de tanto que nos reímos, parecíamos escolares en paseo de curso. Llegamos al sitio de la largada y la vista era sobrecogedora. Largaron los 30K y con ellos Eduardo, Carla y Cristián. Mientras esperábamos la largada de los 15K que correríamos Darcy, Claudia, Rebeca y yo, comenzaron a pasar por el PAS los corredores de 60K. Sacando cuentas era posible que viéramos pasar a Fernando antes de nuestra largada, pero no lo veíamos venir. Estábamos preocupados porque estaba lesionado por una caída 2 semanas antes de Vulcano. Pasó Marlene Flores, Fernando debía andar cerca. Pasó Matías Bull así que ya no podía faltar mucho y de fondo pudimos reconocer su clásica forma de correr. Apenas había llegado cuando largaron los 15k y empezamos a correr.

La carrera

Para mí los primeros km siempre son los más difíciles, instintivamente corro con el grupo y rápidamente me canso y comienzo a pensar: para qué estoy aquí… estoy segura que esto es lo que quiero?... por qué mejor no me devuelvo… que me duele la rodilla… que me duele la espalda… que me molestan los tábanos… y en eso me llevo hasta que de pronto me doy cuenta que ya no todos me pasan, que de a poco voy alcanzando a los que me pasaron corriendo hace un rato y así sigo, tranquila, a mi propio ritmo. Tengo que reconocer que en esta carrera paré muchas veces y no precisamente a descansar, sino que a sacar fotos. El paisaje era demasiado espectacular. Antes de la quebrada Jurásica me encuentro con Rebeca y me dice que acompañemos a una chica, Carolina, que venía muy agotada, deshidratada y había quedado rezagada de su grupo. Seguimos a su ritmo hasta que encontró a sus amigos y de ahí volvimos a correr. La bajada hasta el PAS fue como lanzarse en una montaña rusa, la disfruté al máximo. Seguimos felices gozando del recorrido, arrancando de los tábanos y cuando llegamos a la playa no pudimos resistir la tentación de meternos al agua. La sensación fría en los piés fue espectacular. 200 mt antes de la meta estaban esperándonos Darcy y Gustavo y un poco más allá Claudia y Carmen con todos sus pulmones para gritar y cámaras listas para registrar el momento. Esa es para mi la mejor parte de una carrera, cuando vas llegando y sientes el apoyo de los que te esperan y que no les importa cuanto de demoraste sino que se enorgullecen con solo verte llegar.

La espera

El día no se acaba cuando uno llega a la meta. Faltaba aún esperar a los corredores de 30 y 60. Sacamos cuentas y aún faltaba para que aparecieran nuestros amigos así que aprovechamos de gozar con las delicias que tenía preparada la organización y de descansar nuestros pies en el agua fresca del lago. Después nos fuimos a nuestros puntos a esperar a los corredores que faltaban. El viento se hizo cada vez más fuerte y terminamos literalmente refugiados tras una roca. Primero pasó José Antonio (60k), luego Eduardo y Cristián (30k), les siguieron Fernando (60K) y Carla (30K). Ariel llegó un poco más tarde y finalmente estábamos todos juntos esperando la llegada de Arturo (60k). Arturo había avisado en forma telefónica desde el km 40 que venía cansado. El ánimo no decayó y ahí estuvimos todos para vitorearlo a su llegada. Lo logramos estábamos finalmente todos en la meta, sanos y salvos y por sobre todo felices. Nada mejor que compartir esta aventura con un grupo de amigos tan espectacular.

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Una gran experiencia

Solo puedo decir que fue una experiencia memorable y que cada dificultad que tuve que enfrentar para llegar a ella (emocional, económica, logística) valió la pena. La organización fue impecable, se notó el cariño en cada cosa, la buena disposición de todos los involucrados, las palabras de aliento en el camino.

Atrévanse

Todos los días hay personas que me dicen: “no sé como lo haces, yo no podría”. Solo les quiero decir que hay lugar para todos, también para los que no somos grandes deportistas. Solo se necesitan las ganas y atreverse.

Francisca Bastias

Nike Run Club

Loc@s del Cerro

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