Vulcano Ultra Trail

Diciembre - Petrohue, Lago Todos Los Santos, Chile

Vulcano Ultra Trail VUT

Resultados Concurso de Relatos VUT 2013

Estimados corredores y corredoras

Estamos agradecidos e impactados por los apasionados relatos que nos han enviado, realmente nos emocionamos al leer sus historias y revivir lo que sintieron y experimentaron en Vulcano Ultra Trail.

Invitamos a todos a que lean cada uno de los relatos, son muy honestos, inspiradores y te motivarán a seguir practicando este deporte que nos apasiona.

Las bases nos obligan a solo elegir a un ganador, pero nos hubiese gustado elegir a muchos más. Tal como establecen las bases, el jurado eligió al ganador entre los 3 relatos con mayor votación popular (Me Gusta en Facebook) al 15 de Enero:

Los 3 relatos más votados fueron:

Queremos felicitar a Yusuf Hales por ser el ganador del Concurso de Relatos VUT 2013, quien tendrá inscripción gratuita para VUT 2014, 2 noches de alojamiento más regalos sorpresa de Lafuma.

Sin embargo queremos premiar a todos concursantes con un regalo especial que haremos llegar prontamente por correo a sus hogares. Todos los concursantes deben enviar su dirección a concurso@vut.cl para coordinar la entrega de los premios.

Un abrazo a todos,

Equipo VUT

Relato VUT #26 por Marcelo Vazquez

Un sábado , de finde año

Se enfrentaron dos rivales

Volcan Osorno  por un lado,

Y  los  corredores admirables.

 

Una hinchada con sus cantos

Se junto esa fresca  mañana

A orillas del lago Todos los Santos

A esperar la largada.

 

Avanzaron los atletas

Por un densa arena negra

Mientras  Osorno se defendia

De este ataque agudo ,

Con piedras  , ramas ,  palos

Y  también unos zancudos.

 

La  subida fue  tremebunda  

De casi 8 kilometros

Intentando  cortar el avance

de los corredores de punta

 

 la Lengua de Piedra  plantada en  defensa

Al mejor  estilo  Marcelo Bielsa

Mientras Los rivales buscan paso

Para seguir la carrera.

Y  por fin empezó la bajada

Super veloz y violenta

En busca del terreno llano

Para descansar la gambeta

 

el  corredor agacha la cabeza   

al encuentro del kilometro final

Pero con una roca  tropieza

Y el juez cobra penal.

 Se levanta, avanza , Es su  ultimo esfuerzo

Con los brazos en alto y dolorido

Poniendo fin al partido

Cruza la meta el  amigo

Contento , sonriente y cansado

Ante tan duro rival.

Relato VUT #25 por Valeria Montaña

…Los aromas…los colores … las sensaciones …desafío impregnado en la retina…

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Estas en casa o en el trabajo  o bien alguien te comenta que se desarrollara una  corrida de montaña o algo así… después te enteras de que es un evento deportivo… que es el primero en el sur… invitan a desafiarte a ti mismo en un paisaje esplendoroso donde no solo midas tus capacidades sino que también disfrutes y compartas de un ambiente que te dejará … sin palabras…

Obvio que llama la atención!!!...mmm…y te atreves….

Llega el tan ansiado día…te preparas …y despiertas con un sol brillante a tus pies...es un día simplemente exquisito…de esos que te incentivan  a la aventura.

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Ensenada te nombran…faldas del Volcán Osorno… Habrá que descubrirlo…inicias el desafío  y camino a éste,  tus ojos comienzan a deslumbrarse con cada imagen de la ruta…el paisaje es despampanante y se rinde ante tu mirada .  De repente ahí cerquita lo ves …desafiante …el Volcán…

La gente llega en masa,  todos uniformemente vestidos para la competencia…conoces y te involucras con grandes y chicos, hombres y mujeres …de diversos lugares,  todos con un mismo objetivo…desafiar los senderos y quebradas de la ruta propuesta y llenarte de esa energía del lugar…en resumen día maravilloso… l

Y estás listo para largar con una vista que por un lado te muestra un lago tranquilo, azulado y por otro un imponente Volcán…

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Algunos largan muy temprano…con frio aun…los demás esperan ansiosos a salir un poco mas tarde…

Y se da la partida…todos eufóricos gritan y saludan  a la cámara como si estuviéramos  en una gran fiesta!!!...

El circuito esta claramente establecido,  tus pisadas se van marcando en el terreno…instalas tu música favorita o bien solo disfrutas al aire libre…uff…piensas  no será fácil….pero al final descubrirás un tremendo mundo.

Vas al lado de tus amigos (as)  esos con los que corres siempre o esos que te apañaron en la aventura…vas descubriendo con cada paso la maravilla del paisaje…los colores marcados…un degradé y una gama de verdes impresionantes,  flores silvestres con un aroma  a campo …a sur!!!….y ese sol deslumbrante sobre tu cabeza que te acompañará durante todo el trayecto junto a ese viento limpio que te rosa la cara como un velo refrescante…ahí descubres eso llamado la magia del sur!!!...

Y te olvidas de todo…solo disfrutas!!!...no hay tiempo…no hay problemas…eso no existe…

Vas avanzando poco a poco…pasas por senderos estrechos … por espacios rocosos…que te hacen pensar en el desastre que dejó la furia volcánica alguna vez…bajadas interminables acompañadas de ese aroma a bosque…quedas todo polvoriento… llegas a lugares donde tu único apoyo es una cuerda y la mano del que va al lado…desafío en equipo para seguir avanzando…

Piensas…a que hora me metí en esto!!! y lo resuelves diciendo ..lo haría una y mil veces!!!...solo para sentir el contacto con la naturaleza…solo para ver el resplandor en mis ojos y para vibrar de la emoción…

Vas sintiendo el paso marcado de tus compañeros al lado…sientes su respirar…agotado a ratos… caminas…corres…escalas…solo disfrútalo!!!.

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El final se acerca y tu latir lo hace evidente...cada vez queda menos…y ahí aparece nuevamente ese lago azulado de la partida…te emocionas…va llegando a su termino …te esperan los amigos…familiares y anfitriones que te dieron la partida…

Al llegar… aplausos ..saludos y tu medalla que determina que has completado con éxito el desafío…yo solo grité …es genial!  es genial! es genial!

Espero con estas palabras no solo expresar mi sentir en esta aventura  sino también incentivar a que participes y que sientas estas emociones … …Los aromas…los colores … las sensaciones …desafío impregnado en la retina…

Te invito a hacer algo totalmente diferente… a extrapolar tu vida por un momento… a salir del cemento habitual.

Recuerda siempre hay tiempo para todo… lo demás es tiempo muerto...no lo dejes ir!!!...nuestro sur es maravilloso…disfrútalo!!!

Espero poder participar en muchos Vulcano Ultra Trail más y ojalá reflejar con esto el sentir de muchos de los que se sumaron al desafío!!!..Gracias.

Valeria Carolina Montaña Bahamonde

Participante 15 K Vulcano Ultra Trail 2013

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Relato VUT #24 por Yusef Hales Silva

Ansiaba esta carrera desde que se publicó, era al brocha de oro para terminar el calendario de carreras del 2013 y el solo pensar que sería en el sur con todo ese esplendor verde característico de la zona me terminaba volviendo loco inmerso en mis pensamientos. 

Era noviembre y solo me quedaba un mes para muscular lo suficiente para la carrera, lamentablemente a 3 semanas de la carrera empiezo a sentir una tendinitis en el pie derecho que no me permitía seguir entrenando por temor a que empeorara y como todo deportista y estudiante universitario a fin de semestre sabía a lo que venía con tantas pruebas y exámenes. Entrené hasta que no pude más, el ritmo de levantarme a las 5 de la mañana y entrenar hasta las 7 para luego alcanzar a llegar a la universidad a las 8 podía mantenerlo, pero el conglomerado de pruebas ya no me lo permitieron a esas alturas. Detuve mi entrenamiento en mi querido cerro Ñielol por 2 semanas hasta que consolidara bien la lesión, dejé que continuara por si sola a Tatiana Sepúlveda, mi pareja, compañera y amiga, con la cual hemos compartido sudor y lagrimas entrenando arduamente.

Solo quedaba 1 semana así que di todo entrenando doble jornada entre bici y trote con la esperanza de recuperar un poco el rendimiento perdido.

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Llega el día del retiro del kit y veo para mi sorpresa que venden productos de trail, entre ellos como si resaltara entre todo el lugar estaban las mochilas de lafuma, entre una mezcla de ansias y desesperación me acerco a verlas ya que solo tenía una mochila de ciclismo gigantesca para correr la llena estaba pesando 2.3 kg algo demasiado pesado teniendo en cuenta que solo la había llenado con 700 cc de agua, lamentablemente solo había venido con el dinero justo para volverme así que abandone la más mínima idea de comprarla, me resigne a llevar la que ya tenía. Termina el día y me acuesto tranquilo y contento de que por fin voy a correr una competencia en la que duerma más de 4 horas ya que las anteriores por mala organización y un conjunto de nervios entre otros factores casi ni dormía.

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Comienza la mañana de la carrera con la Tati estamos preparados y tranquilos para partir, calentamos un poco con un pequeño trote para liberar un poco el estrés del momento veo a mis amigos en la partida y llega el momento de posicionarse, siento esa energía tensa que se libera de todos, el solo asomar la mirada puedo ver en los ojos de cada uno de los corredores ese brillo de desesperación por partir de la meta. Dan la señal y partimos, me siento tranquilo y libre de por fin expresar mis ansias por correr en tan maravilloso lugar, voy avanzando y adelantando cuando me encuentro a solo metros de Cesar Montoya, mi compañero de equipo y entrenamientos, seguimos a un paso suave y constante separándonos de los distintos corredores hasta formar un grupo de ritmo similar, empiezo a acelerar un poco más el ritmo y voy adelantando en las subidas teniendo en cuenta que es donde esta mi mayor potencial, hasta que llego a espaldas de el Lolo Diéz, el sol empieza a molestar así que entre cierro los ojos y me quedo a su espalda para evitar que los rayos me lleguen directo, mientras tanto intento descifrar que números tiene tatuados en sus piernas para distraerme un tanto de la presión de la carrera. Llega el primer puesto de hidratación y me detengo a comer naranjas y beber agua tranquilo, algo que la experiencia en carreras anteriores me enseño para no sufrir calambres posteriores. me dispongo a continuar y comienzan esas largas bajadas de arenilla volcánica donde aproveché de derrapar deslizándome en zig zag de un lado a otro a una velocidad que hasta causaba incertidumbre parpadear para no desviarme del camino, mis zapatillas ya gastadas y rotas en las mallas laterales hacen que entren piedras las cuales para no sentir tanto dolor me las tengo que sacar, luego continuaron tramos en llano en los cuales el calor comenzaba a molestar y tenía que estar limpiándome el sudor que recorría mi rostro, llega el momento de entrar a los bosques y alucino con tan hermosos paisajes, manteniendo una vista panorámica y casi sin parpadear percatándome de no tropezarme y no desviarme del camino. Comienza el tramo de la playa y ya sabía como se sentía mis pies aún recordaban ese tramo cuando se realizó la carrera anterior de TR Petrohue, así que mantuve un ritme constante y me fui por la orilla esperando evitar que la arena absorbiera mi impulso, llega la vuelta por la meta y mis ganas de correr aún no decaen, bebo y me alimento rápidamente y continuo la gran travesía, veo a lo lejos a Lolo Diéz y me lo encuentro cada vez que llego a un puesto de hidratación, el viene saliendo del puesto, me vuelvo a sacar las piedras que me estaban destruyendo los dedos junto con los petros que se daban un festín cada vez que paraba a sacarme las piedras. Comienza el gran asenso nuevamente y nos mezclamos entre corredores de los 33k mientras subimos las rocas, paso alado de un banderillero y este me dice que voy 5 pienso que se equivocó y me confundió con un corredor de los 33k, continuo sin tomar importancia y sigo disfrutando, inmerso en los paisajes, pensamientos, reflexiones y ideas que siempre me nacen cuando corro quedan al rededor de 23 km cuando empiezo a sentir cansancio, pero no me dejo abatir mi respiración aumenta y lucho por avanzar, me siento como un depredador, aquel que tiene que darlo todo para poder cazar, aquel que tiene que exigirse su 110% ya que la presa se aferra a la vida y se exige su 100%, empiezo a dejarme llevar por el momento sintiendo cada pisada sincronizarla con mi respiración y entregarme a la naturaleza. Llego a otro puesto de hidratación y me encuentro con Victor otro miembro de mi equipo y decidimos continuar juntos así que lo espero a que termine de hidratase y continuamos la aventura, mientras pienso en que estará mi querida tati. Llega el momento de correr en plano es en este momento cuando se nota mi menor rendimiento ya que nunca e sido bueno corriendo en plano y no lo entrené lo suficiente, me empiezan a adelantar, seguimos con Victor tratando de mantener un ritmo constante pasamos por el estacionamiento del parque y nos introducimos a un pequeño bosque junto al lago de todos los santos, cuando empiezo a visualizar bien y veo a un bulto en el suelo, era uno de los corredores de los 63k agachado y sufriendo por una contractura le ofrezco ayuda y me dice que siga, yo insisto en ayudarlo y llega Victor que como buen médico lo comienza asistir, dejo a mi acompañante y mientras avanzo esquivando las ramas escucho los gritos desgarradores del corredor y como si fuera mi deber me propongo a dar todo lo que me queda de energía por ese guerrero caído. Termino de salir del pequeño bosque y paso de nuevo a la calle lleno de la monotonía de ver calles me desanimo y es en ese momento cuando una banderillera con todas sus fuerzas grita animándome y me da el empujón que necesitaba para continuar, me introduzco nuevamente a otro bosque y comienzo a desvanecerme llegando a ese punto en la que empiezo a correr por inercia, escucho un zumbido en mis oídos y me desconecto, el cansancio agotó mi mente pero mi cuerpo sigue luchando como si fuera una entidad aparte, me como un gel en el momento en que mi mente vuelve y me despierto de ese sueño andante, paso alado de otro banderillero y me dice vas sexto, me detengo y le pregunto pero de los 63k, sexto en mi categoría y me responde, no de tu categoría no lo sé pero de la general si, es entonces cuando me doy cuenta de que en serio iba tan adelante y me lleno de energía aferrándome a la idea de que estaba la posibilidad de sacar algún podio,comienzo a correr como energúmeno, con disposición y esta vez con mayor seguridad de mis capacidades, no yendo en contra más bien dejándome fluir por aquella naturaleza que rebosaba con su esplendor. Retomo las ganas de continuar y empiezo a adelantar tratando de visualizar si son corredores de 33k o de 63k, me como otro gel y paso de largo a Lolo Diéz y pienso, por fin encontré un corredor de los 63k  llego al puesto de hidratación me detengo a comer tranquilamente mientras otros corredores salen corriendo, saco las piedras de mis zapatillas y lleno mi bolsa de hidratación pensando en echarle 500 cc hasta el siguiente puesto y le pregunto a un organizador cuanto queda para el siguiente puesto mientras corría el agua dentro de mi bolsa y me dice, ya no hay más puestos estas a 4 km de la meta. me quedo pasmado como si algo me hubiera aterrorizado y me pongo a correr con locura mientras me insulto a mi mismo por haberme relajado tanto llega un pequeño salto en el terreno llano y un corredor me da la pasada, salto y siento como se me contractura mi pierna izquierda, ya prediciendo el calambre intenso que iba a sentir la estiro y se escucha el crujido de mis huesos, sigo corriendo con toda la emoción me pongo a tararear la canción ´´who needs a road´´ de los vídeos de Salomon  para darme motivación sintiendo como mis pies cada vez se encienden más y a los 2 km que quedan paso a Max keith y pienso el debe ser el último corredor de los 63k que pueda adelantar ya que estoy tan cerca de la meta, llego a la meta, feliz por mi logro, saludo a los miembros de mi equipo y espero con ansias a mi amada, esperando recibirla para yo ponerle la medalla de finalista, pasan las horas y nos encontramos por fin nuestros ojos se encontraron y nos abrazamos como si no nos hubiéramos visto en años, preguntamos por el lugar y ella sacó 2 lugar de la general, ya había motivos para celebrar. Llega el momento de las premiación y para rematar el fin de año saco primer lugar de mi categoría y cuarto de la general, abro la bolsa de premio y mis ojos quedan fijos con una sonrisa que no me la sacaba nadie, era la mochila cinetik 11 pro de lafuma que necesitaba. Luego de tanta emoción ya me sentía con el derecho de recostarme en una cama y dormir tranquilo.  

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Yusef Hales Silva

ROUTE Temuco

63 km

4° general - 1° categoría 18 a 29

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Relato VUT #23 por Leila Villagrán

“DESVENTURAS DE UNA PRIMERIZA EN TRAIL”

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 CSM!; Pensé. Y me inscribí. Eso fue hace poco más de 4 meses. En ese entonces era una simple corredora de cemento incentivada por un grupo de amigos los “Contraviento”; Y por culpa de Cristian, fundador de grupo, maratonista y amante del running; en un arrebato de entusiasmo, me inscribí…; y pensé lo que pensé…

Partir de 10 km a 33 por cerro… era y es, definitivamente,  otro mundo. Que otro mundo! Otras piernas, otros músculos y otro peso, otras horas de entrenamiento, otro equipamiento!  Pero allí estaba yo. Miraba páginas de trail, leía,  hacía los ejercicios de fortalecimiento, hacía abdominales, corría mejorando distancia y…. me daba cuenta que no bastaba con un par de zapatillas y las ganas. También estaba el cortaviento, que las calzas, que la mochila y todo el kit de sobrevivencia porque al acercarse el día, ir recibiendo las cartas VUT y ver en la página la ruta casi a diario, seguía pensando  -“CSm… en que me metí!” y como era mi primer trail, obvio, toda recomendación la adoptaba como propia. Antes del 7 nada sobraba!

Y allí estábamos la noche previa. En el camino al VUT quedaron un par de amigos Contraviento, cosas de la vida. Pero allí estábamos: Miguel y yo en 33km y Alicia en 15km. Probándonos la polera, arreglando la mochila, riéndonos. La charla técnica nos había exaltado más los nervios. Alicia me miraba con ganas de ir por los 33 y yo la miraba con ganas de bajarme a los 15… pero la emoción era de aperrar como fuera, total no iba por récord en  tiempo… sino que era por correr el VUT, mi primer Trail.

7 diciembre 2013 - 9:30hrs.

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Y allí estábamos. La sonrisa de oreja a oreja como niños frente a la aventura, listos para partir, con la música de Rocky, los gritos de la gente, la adrenalina a full, la mochila lista y los nervios de punta. Las corridas de Eli, buscando el mejor ángulo para las fotos, capturándo el momento. Las arengas finales. Los abrazos.  Partir.

 Y allí estaba yo. Llegando a las 7 horas y cuarenta y tantos minutos después. 

-“Llegué csm! Llegué!”….. Sin mucha sonrisa, sino con el corazón apretado y el llanto a la vuelta de la esquina, con las piernas a media máquina, la rodilla derecha que me punzaba  y entre frustrada-cansada-enojada y emocionada. Claro que había llegado, pero el cansancio y las horas me pasaron la cuenta. La caída y gateada en cuatro patas para levantarme fue lo de menos. Ese famoso “muro” de los maratonistas creo que me alcanzó en los últimos 4 km… y pucha que fue agotador no sólo físicamente seguir… a decir verdad, la llegada no la disfruté mucho. Iba enrabiada conmigo, media enojada con el mundo, media haciendo pucheros y ultra cansada. Pensando mil cosas –“ Maldita rodilla!... Casi 8 horas!... Mis amigos esperando!... La última en llegar!.”  Resumiendo: un desastre.

 

Al rato, con mis pobres patas y las rodillas en el agua fresca del lago, ya más calmada y tragándome las emociones iba sopesando la hazaña de llegar y aunque caminara más que corriera, como alguien dijo por allí:  no sería nada de fácil. Los 10 primeros km de pura subida me agotaron. No llegaba nunca a la bendita cima. Pero ver pasar a Marlene Flores, seguirla un par de metros  como una Marlenebelieber y que gentilmente se detuviera para sacarme una foto con ella (claro después de gritarle como una loca  –“marlene!!!  Por usted estoy aquiiiii…!!! )  fue una dosis de energía mejor que un asqueroso gel (perdón , pero son asquerosos!).  Ya casi a las 3 horas de subir y subir y subir... la roca Vulcano. No grité arriba de ella  pero si pensé, en mi casi ya  lema de mi carrera,  “al fin csm!!". 

De ahí, una delicia de carrera cuesta abajo. Paisaje desplegado a mis pies, el viento frío de montaña y empecé a adelantar, me tiré por los bordes, me enterré en la gravilla suelta, me reencantaba con la carrera, lo más duro había pasado! Pensaba, según mi mapa mental, que ahora serían suaves subidas y bajadas. Ahora podría correr…!!

Grave error de cálculos. No sumé la rodilla ni el agotamiento progresivo. Tampoco los bichos ni las ampollas de los pies ni las uñas por perder, la tierra en la garganta y en las zapatillas.  Y definitivamente no resté mi mente entusiasta pero ilusa de llegar a las 6 horas…. Eso si que sumaba el apoyo de los chicos de naranja, los gritos de la niña del punto El Solitario, por que si yo llevaba más de 6 horas corriendo ella llevaba más de seis horas gritando. Impresionantes cuerdas vocales!! Un saludo para ella. 

Sumaba al engullir plátanos y tomar líquidos en los bien abastecidos PAS. Restaba mi mal humor progresivo, mi malestar emocional al sentir que no avanzaba, el grito ahogado cuando me dio el pinchazo en la rodilla y tuve que sólo caminar unos buenos trechos. Más restas que sumas.

4 km. A lo lejos la explanada y en el horizonte el lago. Nunca pensé que 4 km se vieran tan lejos.  La pregunta -¿vas bien?  se repetía entre los que me pasaban (y pasaban…) al trote, al igual que mi respuesta – "si, gracias. La rodilla me jode un poco". Luego un par de suaves bajadas y el pinchazo desgraciado que no me dejaba tranquila. Agotada y malhumorada, pensando que ya eran las 5 de la tarde (cuando en realidad eran las 15hrs, veía mal la hora) y las llamadas al celular de mis amigos para saber si estaba viva, me irritaban tanto como los tábanos. Pero el infantil temor que me quitaran mi número y no me dejaran terminar la carrera era más fuerte. Cuando escuché que me faltaba como un kilómetro hice tripas corazón y comencé a trotar. Llegar y cruzar la meta al trote era, sin dudas, vencer todo el cansancio y cumplir mi propósito.

-Vamos! La carrera por la playa y ya estás!

-400metros! Sigue las marcas!

-Vamos que tú puedes!

Agradecía las palabras pero cada palabra que escuchaba  era contener las lágrimas porque la meta estaba casi allí. “Siempre digna” me decía. “Sin dramas” me repetía… entre variados y múltiples ”vamos csm!” mentales, que a esa altura ya era el ringtone de mi carrera. Ahora me doy cuenta que las emociones son más potentes que la dignidad absurda del estoicismo.

Metros finales y aparece la Alicia, verme la cara y correr a mi lado fue su innegable apoyo. Me pregunta por la rodilla y un “va bien” explicado en gestos, muecas y un mascullado “me dio una puntada” fue suficiente.  Imposible picar al final.  La Eli en la meta, mirándome con cara asustada  sin saber si sacar fotos a mis emociones del momento o no, porque vaya que iba desbordada.

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Llegar. Medalla al cuello. Nadie se me acerca mucho. Quizás que cara tengo. Millones de emociones y explosiones por gritar… la roca Vulcano debería estar en la meta. Ahí si que gritarían todos!  Llorar también, pero el “siempre digna” me retiene, me muerdo, me aguanto, mis amigos me abrazan. Alicia llegó tercera en su categoría. Miguel llegó como lechuga, a las 6 horas de partida. Están preocupados. Me dan agüita. Me quitan las zapatillas, las calcetas.  Descubro lo que ya sé, las ampollas y uñas perdidas. Al lago. Enfriar la mente y el cuerpo. Se me pasa.

Llegué Csm!!

PD: Domingo. Comienza el viaje de regreso a Los Ángeles.  Miro hacia atrás. Pienso en mis pies, en la rodilla que ya no duele, en que no me siento contracturada a pesar de todo. Cansada? absolutamente si.  Pienso en la ruta y en mis errores. En la falta de entrenamiento.  En mi lastimosa llegada. Pero sobre todo pienso desafiante mirando el volcán: 

A por ti VUT 2014!!

Leila Villagrán Mendoza.

Puerto Varas, Diciembre 2013.

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Relato VUT #22 por María Inés Hermosilla

Nuestra historia es simple…simple y profunda…simple porque es de la tierra, de esta creación tan maravillosa que es la naturaleza…y profunda porque involucra personas…

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Queremos compartir este breve relato que seguro quedará muy corto en las palabras comparado con las emociones vividas ese fin de semana de diciembre en los faldeos del volcán Osorno en una naturaleza que emocionó nuestros corazones ¡!  Y eso que somos gente de campo, personas que vivimos y trabajamos en lugares privilegiados de la naturaleza ¡!

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“Movimiento Rural  Deportivo y Cultural El Maitén “ fue lo que surgió cuando sentimos la necesidad de agruparnos para darle fuerza a lo que de alguna forma sentíamos como un abandono…las personas que viven en la ruralidad y no tienen la forma de acercarse  muchas veces al deporte y la cultura…así nació nuestro club deportivo y la rama correrural que va sumando corredores, carreras , podios y medallas pero por sobre todo va sumando alegrías, buena salud, compañerismo y las ganas de seguir siempre corriendo…

Definitivamente Vulcano Ultra Trail para nosotros marcó un antes y un después….habíamos estado corriendo carreras,  distintos circuitos,  pero aparte de nuestra propia carrera en nuestra comunidad, “Corrida Rural El Llolly” , habíamos solo competido en pavimento. Y aquí sentimos que esto era lo nuestro… tierra, montaña, lago, senderos, bosques, en fin, lo rural y una profunda gratitud por esta naturaleza maravillosa que nos rodea, nos acompaña  y de la cual somos parte!

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Logramos sin siquiera soñarlo, un podio “cototo” como dijo la locutora ese día, Manuel Díaz y Antonio Torres, segundo y tercer lugar respectivamente, junto a Cristián Bustos….cuatro podios logramos como club, que felicidad ¡! y como regalo para todos, la alegría del compañerismo que sentimos los que llegamos con más esfuerzo, de  que nuestros compañeros nos fueran a encontrar para acompañarnos a la meta….

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Gracias, gracias y más gracias…a la vida, a Dios y a los que nos dieron esta maravillosa oportunidad de correr en la naturaleza ¡!!!

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Relato VUT #21 por Roddy Pardo

Viernes 6 de diciembre, parto desde La Unión con destino a Puerto Varas, es segunda vez que voy a esta ciudad, el ambiente es perfecto, hacía calor pero no tanto, busco el lugar donde me alojare, como era de esperarse habían otros corredores que iban a correr también, era una familia que estaría corriendo el sábado, fui al retirar mi kit, me encuentro con algunos amigos que conocí en otras carreras y aproveche los tape para mi rodilla, me había lesionado como hace un mes, y estuve hasta cojeando, pero todo bien me sentí seguro, me quede un rato en lugar de la acreditación para la charla técnica , luego a preparar las cosas para el día de la carrera, en la hostal donde me quede, era el único que correría los 60k asi que me tenía que levantar más o menos a las 3:30AM para tomar el transporte hasta el punto de partida, asi que le dije a los demás que me despertaran por si no escuchaba la alarma ( lo cual era muy probable jejej) pero no fue así, dormí mal, pero esta vez no tanto como en otras carreras, sería mi segunda carrera sobre los 42k, me desperté , arregle algunas cosas me vestí, Salí a la plaza y partimos rumbo al punto de partida en el lago todos los santos, y llegamos a las 5:20AM, me puse la camelback, empecé a calentar un poco.

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A las 6:00am nos largaron, hacia frio pero tenía una convicción ,conectar con la tierra y la naturaleza, abrir mi mente, abrir los 5 sentidos para disfrutar en cada paso la carrera, algunos se cansan el solo pensar en los kilómetros, pero yo me siento entusiasmado, no sé si lo lograre , uno nunca sabe lo que puede pasar y cuanto es lo que aguanta el cuerpo, no se trata solo de tener piernas o buen estado físico, en estas carreras lo más importante es tener una preparación mental, no es algo fácil, se tiene que correr con ese fuego interior que quema por dentro, creo que toda persona que ha corrido por más de 2 horas lo sabe y lo tiene claro, pero bueno siguiendo con el relato al comienzo de la carrera, la arena fue el primer obstáculo por que absorbía todo el impacto al pisar, reduciendo el impulso para dar otro paso, luego subimos unas rocas, con ayuda de unas cuerdas que estaban ahí con mucha vegetación y aromas de las plantas que estaban en el lugar, para luego ascender hasta la primera cima, en frente se veía el volcán Osorno en toda su magnitud, técnicamente estábamos en las nubes, un viento demasiado frio que sentía en los hombros, no me quise poner el cortavientos porque quería sentir ese frio, conectar con la montaña y el clima, cuando llegamos arriba donde entregaban la primera pulsera, le dije a una persona del staff que me sacara algunas fotos , no podía no sacarme una foto en ese lugar al frente del volcán.

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En ese momento pensé que ya había pasado la parte más difícil de la carrera por que era la parte más alta, comenzamos a bajar, mis zapatillas se llenaron de arena en un par de minutos, tuve que parar como 3 veces antes de bajar para sacarme la arena volcánica, habían partes que no sabía cómo bajarlas porque eran muy empinadas , y más aun las zapatillas no tenían mucha garra como para lanzarme sin caer, así que las baje cuidadosamente, cuando llegamos al siguiente puesto a los 21k, fue donde arrase con la bebida isotónica, agua, maní, pasas plátanos naranjas etc. Nuevamente me saque las zapatillas para sacudirlas por la arena que tenía hasta dentro de los calcetines, de ahí nos dijeron que el siguiente puesto estaba en la meta al mitad de la carrera, en ese tramo pude recuperar un poco el ritmo y correr fácilmente, cuando llegamos al 3er puesto de comida a  los 30k mas o menos saque el cortaviento y lo guarde en mi bolso que tenía en guardarropía , llene la camelback descanse un poco y partí nuevamente a la segunda ascensión que fue por lejos , la parte más difícil de la carrera, una inmensa cascada de roca interminable que a mas de alguno destruyo física y mentalmente , era subir y subir con una pendiente muy inclinada que en algunas partes tenía que apoyarme con las manos, me demore como una hora o más, en llegar a la cima a la famosa piedra Vulcano a los 39 km más o menos , luego comenzó lo entretenido, bajar y bajar , yo no tengo mucha experiencia bajando por terrenos técnicos asique me fui con cuidado, algunos me fueron pasando y porque podía bajar muy rápido por miedo a caerme, sobre todo por las zapatillas que estaban gastadas, pero seguí , ya me quedaba la ultima parte de la carrera eran las 15:30PM y ya había pasado la parte más difícil ahora sería solo terreno plano, pero estaba tan cansado que camine gran parte del camino, corría pero no alcanzaba a tener un buen ritmo, no solo me dolían los pies, si no que las caderas y la espalda, estaba apenas, muy cansado pero ya faltaba poco casi nada, cuando llegue al km 60 por ruta, venían los demás corredores que ya se retiraban a puerto varas, dando ánimos, aplaudiendo y saludando, eso da gusto en una carrera , sentir el apoyo , llegue a la meta en 12:13, a mas o menos 5 horas del primer lugar, no fue un buen tiempo ,pero para mí haber completado esta distancia y sobre todo la experiencia es lo más valioso, sobre todo porque me dijeron esta carrera se comparaba con otras de 100km, y a pesar de ser 63 o 64k (para otros corredores un poco más un poco menos ) no tenía nada que envidiarle a los 80k de la supuesta carrera de montaña más importante de chile, por lo cual esta es ; y sobre todo el próximo año cuando ya cambie a 80k, sera la carrera de montaña más prestigiosa de chile y lo mejor que será en mi zona, el SUR, gracias a todo el equipo de producción de Vulcano, en resumen fue una carrera impresionantemente difícil, con paisajes espectaculares, y sobre todo la organización en todos los puestos fue muy buena, la preocupación por el mas mínimo detalle demuestra el interés para hacer de esta una excelente experiencia, el otro año sin duda estaré corriendo en la modalidad que tenga más kilómetros, mis respetos a todas las personas que llegaron a la meta del primero hasta los últimos, y los que se atrevieron a correr en las otras categorías también, por superarse a si mismos y disfrutar de esta maravilla de deporte que está emergiendo en todos lados, nos vemos el próximo año si todo sigue así, A SEGUIR CORRIENDO!!!

Atentamente,

Roddy. 63k

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Relato VUT #20 por Jaime Hume

Con sueño llegue al estacionamiento en el lugar de la partida, oscuro y con algo de frio. Comienzo con los preparativos, mientras observo alrededor siluetas y vehículos llegando.

Me empiezo a mover nerviosamente sin parar, tratando de decidir como vestiré, mientras sensibilizo el clima tratando de descifrarlo, mientras tanto pongo debidamente centrado el número de competidor a la altura del pecho de la polera de manga corta de mi club.

Con tanto ajetreo entro en calor y decido sacarme las calcetas largas que usaría para abrigarme, pongo el Chip a mi zapatilla, luego la polera y un cortaviento.

Decido cambiar la mochila de hidratación por el cinturón de hidratación de una botella y un bolsillo.

Afanado estaba en los preparativos, cuando avisan que hay café disponible, una excelente noticia ya que no había tomado desayunado en el Hotel, me acerco rápidamente al puesto y me empino dos cafés con galletas mientras observo como las siluetas a esa hora ya cobran formas, entonces empiezo a reconocer a corredores, amigos y el paisaje se empieza a desnudar para insinuar con una tenue frescura en el ambiente, su belleza agreste y hermosa.

Luego comienzo un trote, no para calentar, sino para relajarse y dar paso a la infaltable ida al baño. De vuelta me encuentro con mi liebre, la gran Marlene Flores, conversamos y le pregunto sobre cómo va estar el día y me responde caluroso, así que inmediatamente dejo el cortaviento, sabiendo que ella es Sureña y conoce bien el tiempo del Sur.

Correría a sensación, como me gusta; casi descalzo, sin calcetines con mis zapatillas Vibram FiveFingers Lontra; sin reloj; sin monitor cardiaco; sin GPS; con short; polera de manga corta; un cinturón de hidratación de una botella con agua, con su bolsillo aperado de avellanas, pasas, una pampita con queso azul y tres Apitop.

La ansiedad me embarga, respiro profundo y seco mis manos sudorosas en el short mientras espero la llamada al encajonamiento para largar.

Lo más emocionante estaba por venir correría en un entorno natural, agreste con superficies variadas y paisaje escénico prometedor del Sur de Chile, donde además realizaría la carrera más larga en distancia a la fecha corriendo casi descalzo y con buen clima. Todo un desafío me esperaba y eso me ocasionaba mucha ansiedad.

La largada como es habitual rápida, impulsiva, como tratando en esos primeros metros liberar toda esa energía producto de la adrenalina que se acumula a punto de estallar. Instintivamente cuento a los que van adelante, esta vez fueron catorce. Conforme avanza la carrera el paisaje va cambiando de caminos a senderos y planicies que van mostrando lo maravilloso del circuito.

Aclarando las siluetas cobran su real forma y entonces me embarga un sensación de tranquilidad, se me olvida que casi no dormí, se me olvida que no pude estar en la charla técnica, se me olvida que no estudie el circuito con detalle y solo importa que estoy corriendo bien, en un lugar hermoso.

Ya en plena competencia distingo claramente los que van adelante, al lado y detrás, mi liebre no se ve.

Me siento bien, tan bien que no me doy cuenta del paso del tiempo, ni modo no llevo reloj, estoy inmerso en el circuito solo observo el entorno  espectacular y remonto sin perder de vista a los que van adelante y llego así a la cima La Picada.

Luego de admirar el paisaje y divisar el  Volcán Osorno que nos esperaría en la segunda parte del circuito después de pasar nuevamente por la partida, comienzo un descenso por arena que me enterraba hasta más arriba de los tobillos. Pensé que no me entraría arena en mis zapatillas dado que tienen una prolongación ajustada hacia el tobillo que hace las veces de mini polaina, pero no fue suficiente y ya en el plano a sacarse las zapatillas para vaciar toda la  arena negra acumulada, perdí algunos lugares y me tuve que conformar al ver alejarse a los corredores que seguía.

De allí por lecho de rio y senderos trabados  luego para abajo un descenso a morir por la arena volcánica blanda.

Después de pasar el puesto de abastecimiento voy solo y comienzo a aumentar el ritmo de carrera ya que el terreno era de baja pendiente y va por bosque con vegetación baja y raíces, terreno que me acomodaba para recuperar posiciones.

En eso estoy, como suele suceder, presiento que alguien viene atrás y veo a mi liebre.

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Marlene viene como es característico a un ritmo sostenido y rápido, me alcanza y ya juntos se dan esas coordenadas maravillosas que dan paso a esos momentos sublimes.  La carrera desaparece, ambos corremos fuerte por la orilla del lago, salvando obstáculos, cruzando playa, entre medio de bosques, persiguiéndola y a ratos acompañándola.

Veo a la liebre correr en su entorno natural, que fue su hábitat en su niñez, me veo corriendo a sensación detrás de ella sintiendo una sensación de libertad quizás la que tuvo Marlene en su niñez. Se dan las coordenadas de espacio, tiempo, entorno y personas que hacen este momento mágico.

El jolgorio y los gritos de ánimo me sacan bruscamente del éxtasis y vuelvo a la carrera para seguir la segunda etapa del circuito, habíamos llegado al punto de partida.

Paso rápidamente a comer frutas, beber líquido, lleno mi caramayola con agua y emprendo la carrera, Marlene se retrasa pero a poco andar me alcanza.

Seguimos en carrera nuevamente solos y empezamos a introducirnos en el bosque con vegetación baja y con mucho calor en un sendero de arbustos pequeños y zigzagueante a ratos.

Un zumbido se hace presente y empieza aumentar su intensidad, son tábanos que se siente cada vez más cerca luego van sobre tu cabeza y rodean tu cuerpo esperando que te detengas para hacer un festín de tu sangre que hierve de pasión en tus venas mientras corres a no más dar. Luego se convierten en un enjambre de entrenadores de esos que  te observan que te siguen con la mirada y que al más mínimo intento de aflojar te gritan para que mantengas o aumentes el ritmo, así que no paras de correr y mientras lo haces los tábanos no te pueden picar.

Finalmente por extraña razón desaparecen junto con su zumbido, quizás por algún límite natural o sencillamente ceden ante la imposibilidad de esperar que te detengas primando la resistencia humana sin límites.

Marlene que con su forma casi etérea de correr también desaparece y a cambio empiezo ver corredores de las otras distancias con los cuales nos damos ánimos cuando los voy pasando y eso me insta a apurar el ritmo.

Diviso a mi liebre arriba encumbrándose entre medio de los corredores que van afanados y exigidos tratando de no ser tragados por la  Lengua de Piedra, esa masa de roca ígnea que emergió de las entrañas de tierra hoy pulimentada por el agua y el tiempo.

Era una oportunidad de avanzar y tratar de alcanzar a mi liebre los músculos a no más dar y el corazón en las amígdalas pasando a un sinfín de corredores que ratificaba que iba a un ritmo demoledor pero no lo suficiente para alcanzarla, el calor es grande y me animo a extraer saliva de la lengua de roca para saciar la sed.

Arriba en la cima Vulcano, una vista espectacular al Lago Todo los Santos, el Volcán Osorno con sus nieves eternas que invitaban a ir tocarlas y disfrutar de los alrededores con una visión panorámica de la grandeza de la naturaleza y nos hace ver lo ínfimo que somos dentro de esta.

Todo lo que sube tiene que bajar y esta vez en picada por arena y rocas sueltas, abajo nuevamente a sacarse las zapatillas para vaciar toda la arena de este hermoso lugar.

Sigo solo, dejo a corredores atrás y el grupo de adelante incluida mi liebre no se ven.

En terreno más plano trato de apurar el paso y lo logro, luego viene una parte muy trabada de vegetación finalmente salgo a sector de piedras grandes hasta que en algún momento estoy corriendo en camino de autos, luego me interno en un sendero que va por orilla de uno pozones del rio que daban ganas de meterse, zigzagueando por el bosque hasta nuevamente salir al camino de autos y me devuelvo, sin saber ni ser advertido que me faltaba una parte del recorrido.

Llegue a la Meta como un triunfador, luego me di cuenta de mi error y me acerque entonces a la organización y al control de tiempo para ser descalificado. No cumplí una parte del circuito no llegue al PAS Solitario, paradojalmente corrí solo y no encontré el destino.

Corrí más de 50 kilómetros en 08:14:52  lo hice bien y logre disfrutar de una conexión con el entorno, corrí a sensación como nunca lo había experimentado, corrí tras la liebre y no la alcance. Corrí con los pies en la tierra, livianos y holgados, sentí a cada paso el suelo mullido a veces esponjoso, la arena, el calor, el agua, las rocas, los arbustos, las orillas de playa; en fin pude sentir cada centímetro del terreno, cada irregularidad, corrí en un entorno maravilloso en una gran carrera y eso es lo que realmente importa.

Jaime Hume

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Relato VUT #19 por Margarita Jara

Correr es una oda a la vida

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Por entre las rocosas   y escarpadas montañas se abre paso el SOL, para dictar las obras del día, la arena registra de prisas las huellas de la gente que ensalzada espera  que el reloj marque su tiempo, es un nuevo día, un nuevo reto por los sueños, la impaciencia se apodera de mi, la partida se escucha y el silencio abandona la sombra  para levantarse hasta las copas de los arboles, que a lo largo del camino serán testigo de todos aquellos que pasen dejando huellas en sus raíces, él trayecto es largo, la arena volcánica  comienza a dejar sus primeros vacios en mi cuerpo, a nuestras espalda queda el lago esperando quieto nuestro regreso, 

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respiro aliento de poesía, de aromas, de matices que voy encontrando en el dificultoso andar, a cada instante le digo a mi cuerpo vivo de lo que quiero hoy lograr, a un costado de los árboles están las nevadas cumbre del volcán que se levanta imponente para alcanzar el cielo. Me acompaña el sendero  por donde vino la luna  a espiar las flores pintadas en la montaña.

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 A lo lejos  un empinado grupo que avanza sin medida, sin límites, también en sus mentes grandes sueños. Algunas gotas de sudor aparecen en mi, caen hasta las laderas de las secretas quebradas que al observarlas parece que te  transportara a tiempos históricos en un completo dialogo con la naturaleza. Cada vez me siento más agitada pero  a la vez vivificante, por un momento la montaña  quiere dejarnos  descansar, cerca de mi escuchaba lo que cada uno decía de la impresionante belleza que sus ojos veían, por un instante me sentí como un pequeño ser ante la grandeza y bellezas de sus montañas, albergándome en alguna de sus paginas que yo estuve allí con mis tímidos  y cansados pasos.

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A sola con el monte estuve, los añosos  arboles por un momento sentí que eran mi público, es siete, es primavera, los cogollos de la frescas flores se ven a lo largo del sombrío y perfumado camino, ese es el monte de mi patria. La playa nos esperaba para saludarnos, las gotas de mi sudor también saludan la arena, las notas melodiosas del agua acompasan mis cansados pies, invito  al viento a leer tristemente versos de vida, no permitas que mis sueños hoy se conviertan en papel sin palabras, dame la oportunidad de escribir. 

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Mientras corría miraba las huellas de algún soñador iban delante de mí tratando de alcanzar con sus manos el final. Con la mirada de dios llega la entrada, un ave canta, no, no es un ave es la música a orillas de lago que se levanta con las risas de los niños, padres hermanos y abuelos que abrazan fuertemente al sol y a sus familiares saliendo al encuentro  de  su gloriosa llegada,  Corre mujer para recitar verbos de sueños. 

Las emociones invaden mi secreto corazón se entrelazan con tu compañía y motivación sin condición alguna, no hay palabras para definir. Es tarde y bajo el ardiente sol, pisando la cálida arena, haciéndole sombras a sus   propios  pies, aparece ella, Marlen, vigorosa y tenaz  para sellar al fin esta hermosa aventura soñada.

Margarita Jara

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Relato VUT #18 por Felipe Duarte

Un año atrás me arrastraba 20 metros sobre el pavimento chocando contra una barrera de contención donde mi tibia y peroné derechos se partieron en dos. El accidente había sido muy grave, Jorge, Cristian y Juan no habían resistido el golpe del automóvil y dejaban este mundo en una noche que marcaría la historia del running en Chile.

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Así se inició un año donde las idas al centros de rehabilitación se hicieron pan de cada día. Sentirte en el fondo de un pozo es un buen comienzo porque al menos sabes donde estás, sabes dónde estás pisando y que la única salida que tienes es hacia arriba, hacia la luz, hacia la libertad. El camino no fue para nada de fácil, pero todo el sacrificio al que se debe estar dispuesto a pasar, es recompensado cuando te enfrentas a carreras tan hermosas y exigentes como Vulcano Ultra Trail.

 Siento que VUT no la empecé a correr el 07 de diciembre a las 09:30 horas, sino que desde el mismo día del accidente. Aquel día, cuando desperté sabía que me tenía que preparar para algo grande, para algo increíble, algo que sólo encontraría en las faldas del Osorno un año después.

Aquella mañana nos levantamos con Mario a eso de las 03AM en la casa de Diego, kinesiólogo de KMP, que tanto nos han ayudado. Él estaba ansioso, parametado con tanta belleza en los paisajes y el aire fresco y revitalizante de la zona. Un trote el día anterior ya nos anticipaba buen clima y alta temperatura.

Apenas salieron los de 60K, me encerré en la camioneta en búsqueda de que esos momentos especiales llenaran mi corazón y mi cabeza de fortaleza e ilusión. Endurance 21K y Puchuncaví 39K habían calmado mi nerviosismo por volver a competir. En VUT tenía que volar, ese era el objetivo.

15 minutos antes de largar, Mario pasa 4to en los 60K, conversaciones previas habían seteado el objetivo de hacer una buena carrera, con calma y con mucha hambre de triunfo. Busco motivaciones en mi cabeza para alentarlo y lo único que llega es la familia; “Vamos Mario, por el Cleme, Laura y Martín, corre, vuela!!”

Parto. 3 primeros kms con típicas sensaciones de incomodidad al empezar toda carrera. Rápidamente adapto el paso a la complicada arena volcánica y al musgo que te hacía pensar más de una vez donde colocar el siguiente paso. 40 minutos y a mi derecha escucho a alguien pedir agua. Mario había sentido el calor de la mañana y unos errores en el PAS anterior, le habían pasado la cuenta. 

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Somos un equipo, él es mi amigo, mi compadre. El 17 de marzo habíamos organizado juntos “Corramos por Clemente”, una hermosa carrera donde se vivió un tremendo ambiente familiar. No lo podía dejar solo, compartí mi agua y así como en muchos entrenamientos, le devolví la mano motivándolo, quedándome detrás de él y empujándolo hacia lo que sería la parte más dura de la carrera. Tomé su mochila y tras 25-30 minutos, aprovechando las pozas de agua (casi congelada) que se formaban en los recovecos de la lengua de fuego, Mario logró salir de ese estado, y empieza a acelerar. Le devuelvo sus cosas, y salimos.1, 2, subo, 1, 2, subo... 2K en 36 minutos... llego a la piedra Vulcano, el punto más alto de mis 33K. Me detengo 2 segundos mirando el paraíso. El lago Todos los Santos reflejaba los majestuosos volcanes Puntiagudo y Calbuco, y yo perdía la respiración al sentirme tan agradecido de estar allí después de todo lo sucedido.

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Imagínense estar en cualquier parque de diversiones, quizás de esos antiguos. Están parados en lo más alto del tobogán, pero al mirar hacia abajo sólo ven arena volcánica lista y dispuesta a recibir sus pasos. Así vislumbré los próximos kilómetros, donde habré caído unas 5 veces dejándome más de una marca en las piernas y manos. Llevaba 2h30m corriendo al llegar al siguiente PAS, naranja, plátano, jugo y agua... sigo. Marcelo Rosales sería durante los próximos kilómetros mi objetivo, ahí a 10-20 metros delante mío. “No lo dejes, que no se te pierda de vista, mantente con él” me alentaba para mantener un tremendo paso corriendo junto al río Petrohué. Un río de aguas diáfanas, como reflejando el cielo azul del paraíso.

Entre ramas, troncos, pozas, musgo y todo lo que la naturaleza te pueda regalar, escucho a unos metros detrás... “¿Qué pasa Duarte?”.... Increíble, como revivido de las cenizas, como si el volcán le hubiese dado una segunda oportunidad y hubiese renacido para volver a correr. Volvíamos a compartir la ruta con Mario ya casi llegando al PAS Solitario. Sabía que me quedaban unos 15K y cobardemente quise guardarme. ¿Por qué? ¿Qué hace que tenga ese miedo por enfrentar los últimos kilómetros? Creo que mientras más experiencia uno tiene, más miedo se experimenta, porque simplemente conozco los riesgos, he experimentado el dolor de correr quemando cada músculo de mis piernas, y eso me acobarda. Con ese pensamiento enfrento una sencilla subida de 3K que me mató, simplemente el último km lo caminé. Faltaron huevos como me dirían después. Vuelvo a la carrera, la bajada de 2K me reanima... despierto del letargo... revivo para correr los últimos 8K. Marlene pasa junto a mi al retornar al PAS Solitario como un guepardo en búsqueda de su presa, la meta. Luego de su siempre cálido saludo, me ilusiono de poder seguirle el paso, simplemente, ilusiones. Marlene desapareció luego de unos minutos de mi vista.

Sigo. Caminar no es mi estrategia. Corro, lento, pero corro.

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En mi vida he sido feliz, me he llenado de personas que me han hecho feliz, y aprendo día a día a filtrar las cosas que me atacan, buscando seguir aprendiendo. La felicidad para mi, no se percibe en el momento exacto en que logras tus objetivos, sino más bien en ese momento justo antes, en aquellos minutos previos donde te das cuenta de que lo lograrás. Es como cuando un maratonista olímpico gira su cabeza 200 metros antes de la meta, y se da cuenta de que nadie puede quitarle la medalla de oro.

Cuando preparé esta carrera, me llamó la atención que metros antes de llegar, nos harían bajar unas escaleras que te llevan directamente al hotel y eso quedó dando vueltas en mi cabeza, así que cuando delante mio, aparece un tipo de la organización que me dice... “a 30 metros están las escaleras”.... yo fui feliz, un par de lágrimas bajaron por mi rostro, las mismas que bajan al escribir estas líneas. Supe que lo había logrado, supe que sería capaz de cruzar la meta, supe que las secuelas del accidente quedaban atrás, sabía que le había ganado a dos operaciones, a 2 meses en silla de ruedas, a cientos de sesiones de kinesiología, si, cientos, le había ganado a las injusticias, le había ganado a mi propia cabeza... cruzo la meta y le agradezco a mi familia y a esos titanes que siempre acompañan desde el cielo.

Felipe Duarte E.

Corredor 33K

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Relato VUT #17 por Francisco Ferrer

Esta es mi ultra numero... ¿15? En realidad no recuerdo. Hace 6 años que empece en esto y he hecho como 2 a 3 al año.

Como veterano en estas carreras (por la cantidad de carreras no por la edad), he pasado por varios momentos, de mas competitivo a periodos de búsqueda de motivación para hacer estas locuras (para la mayoría de los mortales).

A estas alturas solo es interesante para mi carreras con paisajes atractivos, dificultad técnica, aventuras poco tradicionales y poder ir con algún amigo a pasarla bien.

VUT me entusiasmo por esas razones; la belleza del paisaje, muy alejada de Santiago y por que corren muchos otros amigos míos, veteranos todos.

Sobre la carrera hay muchos relatos, detallados, competitivos y reveladores, personas nuevas y antiguas, en distintas distancias, todos ellos emocionantes y todos con objetivos personales y logros verdaderos. Para mi VUT fue una revelación.

Primero que todo, hubo un ambiente que pocas veces se ve, muy ameno, se notaba. ademas el contacto previo a la carrera se hizo de forma muy cercana e interesante.

El trazado muy bien hecho, nos llevo a lugares preciosos, especialmente hasta el km 45, después, igual estaba bien.

Con respecto a mi estrategia, era partir absurdamente lento para poder agarrar ritmo, de ahí en adelante tome mi ritmo en las subidas hasta la primera pulsera, donde me serti súper relajado, la bajada hasta la playa fue excelente, me pasaron varios muy rápido, luego me los pillaría en el km 50.

La subida al volcán me recordó mis días de montañista, me lo tome con mucha calma, me case mucho eso si. De cuando en cuando me tome un tiempo para parar sentarme y admirar el paisaje. La bajada hasta el PAS km 48 fue mucho sufrimiento, las bajadas no son mi fuerte.

Después de ese punto de control, todo planito y en piloto automático. Muy deshidratado y con mucha hambre, pero ya había tomado mi ritmo y todo bien, alternando caminar y correr.

La llegada siempre emocionante, todavía cruzo la meta con un nudo en la garganta, muy contento y ademas mi partner Daniel dándome todo su apoyo.

Así de simple, así de entretenido, relajada carrera de 11:42, dentro de lo planeado.

Para terminar, espero que el próximo año me la pueda con 80 km y el trazado nos lleve a nuevos paisajes. Espero que el cuerpo me acompañe

Saludos VUT y nos vemos

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Relato VUT #16 por Felipe Aravena

Intro

Me preparé como de costumbre, compre los accesorios faltantes, solo me faltaron las polainas, no creo que sean tan tan tan necesarias. Una semana antes, full hidratación, una buena carga de carbohidratos, geles, frutas, gomitas, todo listo y dispuesto, estaba relajado, pero a medida que llegaba el día me puse ansioso y nervioso.

Día D

6:00 AM …No dormí muy bien, un poco de cansancio y mucha ansiedad, , estaba nervioso, no sabía que sucedería, una antigua lesión me saluda y me dice que correrá conmigo ( un tironcito que lo tengo como 4 meses en el gemelo), lo  que me interesaba era terminar la carrera, ese sería mi objetivo como siempre, corro por placer, no por premios . La mañana estaba fría,  me vestí listo para correr, cafecito y la clásica Steel Bar , la última revisión del “Nunca bien ponderado Feizbuk” y Trail Chile ya publicaba las fotos de las Máquinas que habían partido en la oscuridad a cumplir con sus 60k, la ganas de estar ahí me embargaban, la ansiedad estaba a full.

Llegué al Lago, un par de fotografías por el hermoso sector, todo dispuesto, la organización trabajando, me imagino toda la noche para dar lo mejor en este magno evento, un reconocimiento al lugar, llegaban y llegaban autos, buses, corredores y familiares, esto se venía de pelos!!!

Un gel 25 minutos antes de la partida, 15 minutos antes ya comienzan a llamarnos para acorralarnos, diez minutos antes ya estábamos casi todos listos, ya habían pasado al menos 4 o 5  máquinas de los 60k que harían nuestro mismo recorrido.

Ahora nos tocaba a nosotros, ansioso, con la piel de gallina, pensaba en la lesión, me llevaba un cloruro de Etilo en la mochila por si acaso…..Ya estábamos todos juntos en la largada, era  tan emocionante como las llegadas a la meta, todos gritan, ríen, saltan, bailan en fin  .....Comienza la fiesta .. Cuenta regresiva  10 .. 9 .... 8 ... 7 ..    la cuchara se aceleraba a 1000, el sol ya estaba pegando fuerte en la espalda   6...5...4....3...2.... Partieron!!!! que emoción, ya estábamos en ruta, con la camarita en mano,  partimos en ascenso, según la altimetría, subiríamos los 10 primeros km, se venía entretenido .....

Comenzamos con un poco de arena,  Sentía que iba a un ritmo relativamente constante, pasando a algunos y otros pasándome a mí, , el grupo se comienza a separar, unos van a paso firme, otros, lentamente, vamos quedando un poco más atrás, el paisaje era fenomenal y el día espectacular, me aseguré y con cámara fotográfica en mano, retraté algunas imágenes como ésta...

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Ya estábamos en el km 5 y seguíamos  subiendo, rocas firmes y muy verticales  se hacían notar en mis piernas, ya no se podía correr, de running habíamos pasado a trekking, era imposible siquiera pensar en un trote, cero posibilidad. Hasta que finalmente llegamos al primer punto en altura y logre sacarme una fotito.

....  comenzamos a descender, no era fácil, mucho ripio, piedras sueltas, mucha arena, había que poner el freno de mano,  las zapatillas se me llenaron de arena  y piedrecillas volcánicas, me acorde de las polainas!! VUT me dejaría con más de algún recuerdo en los pies… manteníamos el ritmo relativamente constante, no sentía mayor dolor,  pero algo me hacía pensar que pronto se venían algunos calambres, pasamos  por el primer punto de hidratación, me detuve por primera vez después del ascenso, trate de sentarme y no pude!! Me acalambré de una!! Tuve que pedir ayuda para quitarme las zapatillas y poder sacar la arena de las zapatillas, como pude me levante, las piernas tiesas pedí  platanos, naranjas y tome agua, creo que recién era el km 13, sacaba cuentas y pensaba que los 20 restantes sería muy duros.. Seguimos bajando entre piedras y arbustos, cada vez que trataba de levantar las piernas para pasar un tronco, ésta se me acalambraba, ya me asustaba, mente fría y seguía corriendo ( trotando), íbamos 4 o 5 personas en el grupito, la zona se ponía muy técnica, un desnivel de aquellos nos llevó  incluso a  hacer Rapel, me agarré como pude, las piernas tiesas y  bajé! Otro calambre  cs….  A esa altura ya me había pasado como 6 o 7 veces….., terminamos de descender y llegamos a la ruta principal, camino plano, que alegría sentía, ahora voy a acelerar!!!!! Las pelotas!!  Mi cuerpo no respondía  lo que mi mente les decía, hablaban distintos  idiomas .. Estaba agotado, solo podía trotar levemente y cualquier desnivel era un sufrimiento para mis piernas, pero con mente fría seguimos, más y más senderos bordeamos el rio petrohué, una maravilla, sus aguas transparentes y a veces de color turquesa hacían desaparecer el dolor en las piernas y esbozar una leve sonrisa en mi rostro, daba las gracias por estar viviendo esta experiencia… Salí de la orilla del rio y llegue al segundo punto de hidratación, agua, gomitas, plátanos, nuevamente trato de agacharme para sacarme las zapatillas y puajjj Calambre!! Tieso como un robok, tuve que pedir ayuda nuevamente para sacarme las zapatillas, las primeras heridas se dejaban ver, todo listo para seguir, recordaba los mapas y sabía que venía otro ascenso, vamos por la segunda pulsera carajo!! No me las vas a ganar…. Salimos del punto de hidratación y una niña de apoyo de la organización comienza a decirme que vaya a la izquierda y  comienza a gritarme.. “VAMOS CARAJO… TU PUEDES, YA QUEDA POCO, QUE NO TE GANEN TUS PIERNAS.. TU MENTE ES MAS FUERTEEEE …. “ quede plop ¡!! Nunca me habían gritado con tantas ganas, me subió el ánimo a full,  le agradecí verbalmente y con un gesto, .

Con el ánimo bien arriba, comenzamos nuevamente a subir , lento pero seguro era la consigna, me topé con otros corredores, logre pasar a unos dos o tres, de improviso siento unos pasos que se acercan rápidamente, alguien me pasa, era una mujer, nos pregunta cómo vamos, respondimos  que bien, a mi ya no me quedan muchas piernas respondió y se esfumó …..  era Marlene Flores … pasando por el km 51, o sea km 21 nuestro ….  En 2 palabras In -  presionante .. Nada que hacer ante tal Máquina … seguimos lentamente,  recuperamos la segunda la pulsera y con eso tomaba otro aire, comenzaba el descenso, con las piernas acalambradas era igual de difícil bajar … cada km era una aventura distinta, entre matorrales, arena, piedras, sin duda, algo para repetir,   a lo lejos divisé una cuadrimoto, antes que le pregunte me dice que solo faltan 4 km, que alivio, mi  mente quería apurar,  pero mis piernas no podían despegarse más de la 15 cm del suelo sin encoger los músculos, la ansias de apurar me pasaban la cuenta, la meta esta cerca, ya ingresamos al sector de la playa, la gente te comienza a alentar, no creí que había pasado tanto tiempo desde que salimos, finalmente cruzo la meta, no fui capaz de decir otra cosa que “Estoy Raja” al personaje del micrófono… todo había llegado a su fin, estaba tieso, me hidraté.. comí, me hice unos masajes, compartí con algunos amigos  y me subí al auto, había que manejar de retorno .. como puede..me acomodé  e inicie la marcha … en la ruta diviso a  la niña de asistencia que me gritó como si la hubiese contratado por ello ¡!, paré, la salude y le dí las gracias…..

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Relato VUT #15 por Coke Cornejo

Eran las 06.10 de la mañana del viernes 06 de Diciembre cuando parte de la armada nos juntábamos en el aeropuerto de Santiago para el comienzo de una nueva aventura y locura de aquellas que de alguna u otra manera nos dejan marcas para el resto de nuestras vidas, es la magia que tiene el ser parte de este deporte el “Trail  Running”.

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 Viajábamos en el mismo vuelo rumbo a Puerto Montt,  Fernando Valdivieso con su inseparable partner Carmen Castillo, mi amada esposa María Isabel, siempre presente en mis momentos más importantes…, en el aeropuerto se nos uniría Rulo Cáceres, que viajó el día anterior,  teníamos programada una espera de aproximadamente una hora de otro vuelo en el que llegaban Bernar y Julia, (qué tremenda pareja ¡!). .

Ya todos juntos nos fuimos al hotel Borde Lagos en Puerto Varas adonde comenzaba a gestarse este maravilloso fin de semana… un hotel de estilo, acogedor y en un entorno maravilloso. Mi habitación tenia vista al lago y de fondo el majestuoso volcán Osorno, inconscientemente cada vez que me acercaba a la ventana nuestras miradas se cruzaban y comenzaba una historia que al día siguiente nos tendría unidos por más de 13 horas… En el mismo hotel bajamos a una  playita con una especie de mirador, una vista y paisajes de ensueño, ideal para una sesión de fotografías, conversa amena y por supuesto el infaltable mate que esta vez corrió por cuenta de Bernar y Julia.

Hora de almuerzo y consulto un dato para almorzar, Gloria, la Gerente del hotel, sin dudar ni un segundo me dice “ La Olla “, fue  tan segura su respuesta que en un minuto estábamos en la carretera tomado locomoción directo a La Olla….para resumir, el almuerzo “fue de los dioses” a esa altura todos los que componíamos la armada tuvimos la intuición y por qué no decirlo, la seguridad que este fin de semana seria simplemente espectacular…cuando ya nos retirábamos del restaurante nos encontramos con Mauricio Reveco, seguíamos con suerte ya que nos ofreció el auto que había arrendado para que pudiésemos llegar a la carrera los cinco hombres que correríamos, hasta ese momento era lo único que no habíamos solucionado en la logística de la aventura…la suerte nos sonreía y Mauricio ya pasaba a formar parte de la “Armada” ( más tarde se nos uniría Carlos Ampuero también) sólo faltaba que llegaran  Rodrigo Moya y Karina… y la Armada  ya estaba  “armada” .

Luego de una reponedora siesta nos juntamos nuevamente en la recepción del hotel, esta vez equipo completo es decir los nueve, listos para ir a retirar los kit y charla técnica. Una vez finalizado este trámite nos fuimos a cenar a un restáurate Italiano en la Costanera…Pizzas y pastas fueron el menú …luego al hotel, ya eran cerca de la 22 horas y comenzaba la noche previa a una carrera esperada por largos meses a esta altura ya se instalaban en mi mente nervios…fantasmas….ansiedad ..miedo y como nunca una sensación de que esta experiencia sería diferente …era extraño, recuerdo vagamente que en algún momento del día les comenté a la Negra que no tenía ganas de correr, en fin, ¡era una sensación ¡.

Comienzo la preparación de la mochila con la ropa que usaría, alimentación etc… ésta era la primera vez que preparaba mis cosas en una habitación de hotel junto a la Negra …finalmente sucumbí y terminé obedeciendo las órdenes de ella, jajajaja…la cita estaba programada para la 04:00 am y nuevamente no juntamos en la recepción ahora sólo los corredores, Rulo, Fernando, Bernar y para variar Rodrigo Moya con 15 minutos de atraso… (las chicas llegarían más tarde al parque) saludos de rigor, una ida al baño de emergencia y nos subimos al auto para tomar rumbo a Petrohué, el viaje sería aproximadamente de 1:00 hora a 1:15 horas…saliendo del hotel se me ocurre mirar mi celular y me doy cuenta de una pendejada que me puso de mal humor y se produjo un quiebre entre los cinco que íbamos en al auto…el silencio fué mi copiloto y todos entramos en estado de monjes tibetano….una vez que llegamos al parque Vicente Pérez Rosales pasadas la 5 de la mañana la concentración es absoluta y no me hace reír ni Cantinflas..el amanecer es precioso, con el lago mostrando su mejor cara y el frio por lo menos a mí, me calaba los huesos..algunos conocidos, saludos y abrazos…entre otros Felipe Duarte, (que alegría verlo completamente recuperado), Mario Ortega, y por supuesto nuestra gran Marlene Flores, a dos minutos de las 06:00 de la mañana  ubicados  en el punto de partida la despedida con los de la Armada,  deseos de éxito.. y se dá la largada!..

 La carrera

 Como siempre, acostumbro partir desde atrás,  tratando de mantener un ritmo parejo y constante,  tratando de seguir a quiénes pienso pueden estar dentro de mi nivel, me fuí en un grupito compacto con Rulo, Mauricio Reveco y un poco más adelante Fernando , no estaba seguro si Bernar iba adelante o  atrás , tengo como principio básico no mirar hacia atrás y preocuparme siempre de competir conmigo mismo y no con los demás , ya a los pocos kilómetros el grupo se comienza a desgranar y me doy cuenta que voy a buen ritmo más rápido de lo habitual para mí…siempre me digo a mí mismo “mismo estaría bueno que corrieras un poco más rápido “,   y parece que esta era la ocasión…el paisaje y el terreno empiezan a mostrar sus mejores caras y armas , comienzo disfrutar cada vez más mi rendimiento, sigo con Rulo y muy cerca llevamos a Fernando y Bernar que nos había pasado en la sacada del corta viento, pienso para mí, o Fer vá muy cagao, o yo estoy hecho una máquina…jajaja… entramos a una zona de cerro con una subida bastante extensa donde ya Bernar y Fernando se comienzan a alejar y no soy capaz de mantener ese ritmo…aperrando con Rulo llegamos al kilómetro 10 donde se encuentra el primer abastecimiento, un par de tallas con el staff , personal del Ejército, y comienza uno de los momentos difíciles y duros de los primeros 30 kilómetros, la que llamaríamos la subida de las banderas según me dijeron cundo llego a esa cumbre, el punto más alto del circuito.

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Recibo mi primera pulsera y comienzo la bajada, un acarreo de esos que me dejan con dolor en todo el cuerpo, a Rulo ya lo había perdido,  a lo lejos todavía lograba distinguir el cortavientos naranjo de Reveco que recuperaba la ventaja que me llevaba  subiendo una nueva loma,…luego de alcanzar la loma comienza un descenso en un falso plano que daba para correr y correr, miro al frente y no veo a nadie adelante…en ese momento entiendo que comienza nuevamente mi período de eternas carrera en solitario y comienzo la carrera  mental...tengo el primer inconveniente técnico, la manguera de la bolsa de hidratación se suelta y comienza a correr isotónico por mis piernas..paro, saco mochila, putiadas varias, respiración agitada, qué chucha hago aquí… todo el verso que conocemos y que al común de los corredores nos pasa en todas las carreras en las que pasamos del amor al odio en fracciones de segundos ¡! ..   Como nunca en una carrera, en ese momento recuerdo que no quería correr, y que debía ante todo disfrutar y no sufrir, me coloco la mochila nuevamente después de atornillar la manguera y al levantar la cabeza me encuentro  de frente con el volcán al igual como me había pasado el día anterior en reiteradas ocasiones en la habitación del hotel, no pude resistir y comencé a sacar fotos y no me importó el tiempo perdido…(para mi rendimiento el perder un segundo se transforma en varios minutos), pero no me podía privar de registrar ese paisaje, retomo nuevamente un largo e interminable descenso, paso por algunos sectores por los cuales habíamos subido, por lo que comencé a armar el retorno a la meta y a calcular cómo iba en los tiempos. Llego al puesto de abastecimiento del kilómetro 20, nuevamente excelente atención por parte del staff, abundante líquido y frutos para alimentación, seguía todo perfecto y comienza la última parte de la primera parte..era lógico dividir la carrera en dos, la verdad esos 10 kilómetros se me hicieron eternos y lo único que quería era llegar al meta para completar la primera parte, cuando entro al sector de la playa siento las ganas de abandonar , me sentía muy cansado sin ninguna ganas de seguir no me imaginaba seguir corriendo 30 kilómetros más, eran cerca de las 11.30 de la mañana , llevaba cinco horas y media de carrera y no tenía claro cómo eran próximos kilómetros…hasta el día de hoy no estudio altimetrías ni los trazados de las carreras…sólo corro, jajajaj…

Cuando voy llegando a la meta que para mí sería punto de abastecimiento, siento por los parlantes…”se acerca corredor de 60 k, .el número 6 Coke..Cornejo”…una abuelita sentada en un tronco me aplaude, espontáneamente le digo gracias y llego a la mesa de abastecimiento con gente del staff aplaudiendo, ofreciéndome líquidos , comidas , frutas etc…pienso para mí :ésto no es verdad, veía tanta alegría que lo único que quería era mojarme, sacar la tierra de las zapatillas y retomar la carrera, para colmo se me acerca el gran Canuto Errázuriz para alentarme, me pregunta si necesito algo,  ¿quién abandonaría en este escenario ?... Por lo menos yo no estaba dispuesto, retomé energías y me doy cuenta que estaba saliendo Mauricio Reveco, le pregunto si seguirá con los bastones y me dice que sí, yo hago lo mismo, comienzo a trotar lentamente siguiendo las indicaciones de los chicos del staff  y ya estoy en carrera nuevamente…lo que venía era simplemente para una película de terror…… una subida por un río seco para luego tomar el borde de una ladera con un ascenso interminable, sólo caminable, con mucho viento y algo tedioso.. sentía que casi no avanzaba , Mauricio y otro corredor con el que salimos juntos de la meta me sacan  ventaja rápidamente y no los ví más…,aquí  sí comenzó mi carrera, la más difícil, la mental, ya sentía arrepentimiento de haber continuado y empecé a planificar mi retiro, calculaba que lleva alrededor de 35 kilómetros y si me devolvía completaría unos 40 kilómetros, buen entrenamiento para la Misión Race 2014 me decía para conformidad…pero vencí ese primer mal pensamiento y retomé  un ritmo de caminata algo más rápido…cuando nuevamente comienzo a flaquear me encuentro de frente con un corredor que venía de vuelta  y cojeaba, le pregunto qué le paso y como vá, lesión al tobillo, me responde y tuve que abandonar, era Argentino , su voz y cara de decepción eran tan evidentes que me dije “ vamos weon te tay quejando de puro cagón”….pero tenía unas ganas de ser solidario y acompañarlo en su retorno… nos despedimos y seguí mi caminar interminable hacia la roca volcánica….qué trayecto más duro, mi lucha mental era incesante y cada vez tenía menos fuerzas para seguir, hace una semana exactamente había sufrido una gran pena con la muerte de mi tío Marcelo, hermano de mi vieja y como un padre para mí y mis hermanos, se me vinieron muchos recuerdos , él siempre estuvo para apoyarme en momentos difíciles y me pregunté.. ¿por qué no molestarlo y pedirle que me dé fuerzas y me acompañe en este locura? , también invoqué a mi suegro, un ejemplo de lucha y un hombre que lo deja todo por salir adelante….bueno, con ellos dos me fuí y no me dieron tregua, cuando tomé el sendero de roca para subir de frente a la piedra volcánica creo que eran como las 13:50 horas, debía comenzar a apurar un poco a esa altura, me había dicho alguien del socorro andino que el primero ya había llegado….ese weon es de otro planeta pensé…la subida se me hacía interminable, no tenía fuerzas….avanzaba de una bolsa roja a otra bolsa roja y descansaba.. trataba de hacerlo rápido, me resbalaba, se me enredaban los bastones , tenía ganas de mandar todo a la mierda, no me quedaba agua y el mejor escenario era seguir…me puse como meta llegar a la roca antes de las 15:00 hrs y cuando salí del roquerío para tomar el cerro, ataqué la roca con todo …

Fuí viendo que podía avanzar un poco más rápido  y logré llegar a la roca a las 14:40…pulsera puesta, un par de fotos y a bajar...en ese punto no tenían agua pero me indican que a 500 metros hay una bajada de deshielo para cargar la mochila, comienzo a bajar rápidamente, mientras subía me dí cuenta que venían detrás mío tres corredores más , en el descenso nunca más los vi ..nuevamente enfrento un acarreo y trato de bajar lo más rápido posible tenía que recorrer algo de 5k para llegar al próximo abastecimiento…obviamente fueron eternos, creo que llegué a ese punto cerca de las 16:00 hrs, a esa altura estaba  completamente perdido en cuánto a kilometraje y horarios…sacaba cuentas alegres y pese que estaba como a 10 kilómetros de la meta, calculaba que llegaría a la meta tipín 18:30, lo que sería un tremendo tiempo para mí, (cuando planificamos la carrera siempre dije que demoraría cerca de 14 hrs.) en ese punto había dos corredoras que comienzan a subir, yo me sacaba las zapatillas para limpiar mis pies cuando una persona del staff me dice: apura, tienes que bajar a buscar la tercera pulsera y subir por aquí, son 15 kilómetros y hay un corte a las 17:30, de acá a la meta quedan 4 kilómetros, recién entiendo que estoy a 20 kilómetros de la meta, casi me da un infarto “puta que estaba perdido” comienzo a bajar rápidamente en busca de esa tercera pulsera, me empiezo preocupar por un posible corte…esa sola palabra me altera y se me vienen los recuerdos de lo vivido en el Endurance de Octubre…carrera que me dejo un sabor muy amargo y con grandes cuestionamientos….no tenía como registrar los kilómetros y solo calculaba mentalmente la distancia que recorría, traté de mantener mi ritmo lo más parejo posible y sentía que iba muy bien para la cantidad de kilómetros que había recorrido, bordeando un sendero precioso en un bosque a orillas de lago, comienzo nuevamente a sentir mucho cansancio, y la presión de tener puesta pronto esa tercera pulsera me comienza a afectar, voy muy alterado y en mi cabeza decenas de imágenes y situaciones que no me dejaban hacer bien las cosas , son los momentos donde empiezas a repasar tu vida completa, muchas veces los momentos en que realmente te conoces y logras entender cuál es tu misión en esta vida es ahí cuando entiendo porqué me gusta estar tantas horas corriendo, normalmente saco una buena lección….vuelvo a concentrarme en la carrera y en mi objetivo (terminar), veo la hora, son cerca de las 17 horas y ese maldito pass no aparece, una chica del staff en un cruce me dice que a 500 metros está el punto de abastecimiento…todos sabemos que cuando te dicen 500 metros lo más probable es que sea 1 kilómetro o más incluso,…por fin llego al abastecimiento cerca de las 15:10, tomo agua, como gomitas, maní, pasas, naranjas, plátano… ¡sólo me faltó un churrasco palta!…daba gusto ver los puntos de abastecimiento con tal cantidad de cosas a esas altura de la carrera, jajajaja….le pregunto a un chico del staff por mi pulsera y me dice que debo seguir arriba, cruzar la carretera y entrar al sendero del “solitario” creo se  llama…pensé esto es una locura,  solo me quedaban 20 minutos para el pass…se me vino todo abajo nuevamente y comencé a trotar muy lento, algo desmotivado….me sentía realmente solo…a esa altura ya tenía la seguridad que era el último en la carrera ya que a los tres que deje atrás en la roca volcánica jamás los volví a ver…

Los minutos pasaban y no se veía por dónde podría haber alguien para entregarme esa preciada tercera pulsera, realmente era el sendero del solitario… le pido fuerzas nuevamente a mi tío Marcelo, a mi suegro y esta vez además a mi hijo Matías, a mi Vieja y por supuesto a  la Negra…ella era más dura que todos jajajajá….miro mi reloj y eran las 17:30 horas…del pass nada, ni siquiera un indicio de algún ser viviente…la decepción y la pena se apoderan rápidamente de mí, solo quería llorar…cómo le diría al Mati que nuevamente no lo logré?  como enfrentaría a mis amigos en la meta, que le diría a mi vieja, a la Negra, a mis colegas en fin…a todos los que de alguna manera me apoyan y  están cerca de mí en esta aventura? …no podía permitirme un nuevo fracaso y tirar a la basura tantos meses de sacrificio…..!Vamos ctm,…aunque sean las 10 de la noche y sólo,  llegai a esa weá de meta, esté o no esté!!…comienzo a trotar con algo de lágrimas en mis ojos y por arte de magia me encuentro con el pass, una niña me grita ¡!vamos ¡!…y el chico sin decir ni una palabra me pone la maldita pulsera…veo la hora, 17.38,..me miro la muñeca derecha y tres pulseras…vamos que se puede. …salgo a la carretera en filo con trote seguro hacia la meta, cuando paso por el punto de abastecimiento que está en el retorno me sale un tipo y me dice que debo quedarme ahí porque no paso ese pass…lo mandé literalmente a la chucha y sin parar le digo que el pass estaba adentro, le nuestro la muñeca con las tres pulseras…nadie me detendría….una niña me grita ¿cuál es tu número?  le respondo el seis, me gritan que sigo bajo mi responsabilidad y que ya habían retirado las marcas….filo… seguí corriendo mientras me seguían gritando…agarré un ritmo endemoniado…como dirían mis amigos, 20 en mil….jajjajá….llego al punto donde debía tomar nuevamente el sendero  y no daba más…ese fue el peor momento y definitivamente no quería seguir, eran las 18:19 minutos (está registrado en el celu) y llamo por teléfono a la Negra, me contesta y le pregunto si habían llegado todos los de la armada…me responde llegó Rodrigo y Fernando viene llegando ….le digo que estoy chato y no quiero seguir, que cuando llegue Rulo agarren el auto y se vienen…yo sigo por la carretera…me dice pero mony…te quedan dos  horas…sigue …escucho la voz de Rodrigo que le dice…que siga..que siga ……no recuerdo que le contesté pero corto y me doy cuenta que tengo wsp del Mati….lo leo y dice…¿cómo están ?...cucha…no podía responder y decirle mal…para él también es un sacrifico todo ésto… dejarlo sólo todo un fin de semana y muchos otros también…tomo el sendero definitivamente y comienzo a subir, ahora sí que nada me detendría…,el objetivo que me puse fué llegar antes de la 20 horas a la meta. .tenía algo más de una hora y media para lograrlo….sólo podía caminar pero lo hice a un buen ritmo, exactamente a las 19:00 hrs llego al último punto antes da la meta donde estaba el abastecimiento, un grupo de  gente del staff me comienza a gritar y a alentar ¡vamos.. vamos .no queda nada!.  Una niña me grita ¿eres el número seis ? ….

respondo afirmativamente….vuelven a aplaudir…te quedan cuatro kilómetros….un chico se comunica por radio con la organización y le indica que el corredor número seis ya comienza a ir a la meta, es el último de lo 60k y vá muy emocionado …escucho ¡! acá lo esperamos ¡!!...comienzo a bajar hacia la playa y todos los presentimiento que sentí en los días previos que ésta sería una jornada diferente se comenzaban a hacer realidad…tenía una ansiedad de llegar…me comí como 10 gomitas que eché en la mochila en el último abastecimiento, una bolsa de frutos secos del desayuno del avión que me había quedado, y apuré el paso…con alegría veo frente a mí el lago y entro a la playa..otro chico del staff con radio…me pregunta si soy el número seis e informa que ya estoy a 800 metros….borde del rio…apuro un poco para llegar digno, veo señas de una persona con polera salmón del staff y ¡!por fin!!.. diviso la menta  y un grupo de   gente gritando, silbando, aplaudiendo…obviamente mi señora, mis amigos , el staff y la organización…..llegada increíble un túnel humano y comienzan los abrazos y felicitaciones…realmente me sentía como una estrella del deporte mundial …se me acercan dos personas de la organización un hombre y una mujer y me ponen sendas medallas ..la de Finisher y otra más por ser el último creo….jajajá se agradece el gesto, además recibo una bolsa con regalos de la Fuma ¡! Me fui más premiado que los ganadores….se completaban 13:46 hrs de carrera y objetivo cumplido. Esonoma ¡!

 Agradecer enormemente a la organización de Vulcano Ultra Trail por tan maravillosa carrera, por fin una organización redonda, al staff de carrera por todas las atenciones durante todo el recorrido, al personal del Ejercito Chile, a socorro andino, a mis amigos , a Mi chile querido por regalarnos tan maravillosos paisajes y finalmente a Mi amada esposa a mi hijo Matías, a mi vieja y a mi hermano que siempre están apoyándome…un saludo especial a Solier y mi prima Francisca que me mostraron este maravilloso  mundo del deporte….y nunca olviden “ Querer es Poder “

Coke Cornejo

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Relato VUT #14 por Francisca Bastias

Sentada en mi oficina en el centro de Santiago me interrumpen a cada rato las notificaciones de que me etiquetaron en alguna foto de Vulcano 2013 en Facebook. No me importan todas las interrupciones, mis compañeros de trabajo deben creer que estoy loca porque me río sola, pero ya están acostumbrados. Soy la jefa loca que cada semana llega con un moretón nuevo, que se sienta a trabajar con un guatero en la espalda y una bolsa de hielo en la rodilla y que se ríe de su bronceado fascinante que delata la polera, el largo de las calzas y los calcetines que usó para correr el fin de semana.

Miro las fotos y es inevitable transportarme al día de la carrera, a todo ese cúmulo de sensaciones y emociones.

Cómo llegué aquí?

No podría decir que nunca hice deporte pero tampoco podría decir que era deportista. Hace 25 años volvía del colegio, tiraba mi mochila y salía a correr cuando el running aún no estaba de moda, pero luego vino la universidad, el trabajo, la familia y me dejé estar, con todas las consecuencias que eso trae. El 19 de febrero de 2011 mi vida cambió por completo con la partida de nuestro Alfonso en Puerto Octay. Mi alma era como una olla a presión a punto de explotar y un día, sin saber muy bien cómo a los 40 años me puse las zapatillas y salí a correr para intentar botar toda la rabia que me estaba consumiendo. Desde ese día no pude parar más. Una cosa llevó a la otra y la vida me puso por delante un gran grupo de amigos en el Nike Run Club. Amigos que me animaron a salir un rato de las calles y probar el trail, amigos que se alegran de mis modestos logros, que me apoyan y me motivan para salir a correr a las 5:30 AM por los senderos del San Cristobal. Así fue como en septiembre de este año me convencieron de inscribirme en los 15km de la Vulcano Ultra Trail. Acepté el desafío, respiré hondo, decidí no pensarlo mucho, me inscribí y compré los pasajes. Poco a poco se fue armando un grupo más grande, la mayoría amigos del Nike Run Club y como siempre sucede en estas ocasiones se sumaron otros más que agradezco de todo corazón se hayan unido a nosotros. Por supuesto Murphy apareció en el juego y el fin de año me mi Martín en el colegio y su paseo de curso toparon con la fecha de la carrera. Agradezco a Sergio y a mi mamá porque se organizaron para que Martín ni siquiera me echara de menos en sus actividades. El día viernes viajamos en grupos separados. Llegamos a buscar los KIT y la emoción se sentía en el ambiente. Después de la charla técnica solo podía pensar: en qué me estoy metiendo…

 Y llegó el día

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Algunos de mis compañeros (Fernando, Ariel y Arturo y José Antonio) corrieron los 60K, por lo que salieron temprano del hostal. Nos levantamos ansiosos, tanto que los más fanáticos se fueron corriendo del hostal a la plaza para tomar el bus. Una vez en el bus el viaje se nos hizo corto de tanto que nos reímos, parecíamos escolares en paseo de curso. Llegamos al sitio de la largada y la vista era sobrecogedora. Largaron los 30K y con ellos Eduardo, Carla y Cristián. Mientras esperábamos la largada de los 15K que correríamos Darcy, Claudia, Rebeca y yo, comenzaron a pasar por el PAS los corredores de 60K. Sacando cuentas era posible que viéramos pasar a Fernando antes de nuestra largada, pero no lo veíamos venir. Estábamos preocupados porque estaba lesionado por una caída 2 semanas antes de Vulcano. Pasó Marlene Flores, Fernando debía andar cerca. Pasó Matías Bull así que ya no podía faltar mucho y de fondo pudimos reconocer su clásica forma de correr. Apenas había llegado cuando largaron los 15k y empezamos a correr.

La carrera

Para mí los primeros km siempre son los más difíciles, instintivamente corro con el grupo y rápidamente me canso y comienzo a pensar: para qué estoy aquí… estoy segura que esto es lo que quiero?... por qué mejor no me devuelvo… que me duele la rodilla… que me duele la espalda… que me molestan los tábanos… y en eso me llevo hasta que de pronto me doy cuenta que ya no todos me pasan, que de a poco voy alcanzando a los que me pasaron corriendo hace un rato y así sigo, tranquila, a mi propio ritmo. Tengo que reconocer que en esta carrera paré muchas veces y no precisamente a descansar, sino que a sacar fotos. El paisaje era demasiado espectacular. Antes de la quebrada Jurásica me encuentro con Rebeca y me dice que acompañemos a una chica, Carolina, que venía muy agotada, deshidratada y había quedado rezagada de su grupo. Seguimos a su ritmo hasta que encontró a sus amigos y de ahí volvimos a correr. La bajada hasta el PAS fue como lanzarse en una montaña rusa, la disfruté al máximo. Seguimos felices gozando del recorrido, arrancando de los tábanos y cuando llegamos a la playa no pudimos resistir la tentación de meternos al agua. La sensación fría en los piés fue espectacular. 200 mt antes de la meta estaban esperándonos Darcy y Gustavo y un poco más allá Claudia y Carmen con todos sus pulmones para gritar y cámaras listas para registrar el momento. Esa es para mi la mejor parte de una carrera, cuando vas llegando y sientes el apoyo de los que te esperan y que no les importa cuanto de demoraste sino que se enorgullecen con solo verte llegar.

La espera

El día no se acaba cuando uno llega a la meta. Faltaba aún esperar a los corredores de 30 y 60. Sacamos cuentas y aún faltaba para que aparecieran nuestros amigos así que aprovechamos de gozar con las delicias que tenía preparada la organización y de descansar nuestros pies en el agua fresca del lago. Después nos fuimos a nuestros puntos a esperar a los corredores que faltaban. El viento se hizo cada vez más fuerte y terminamos literalmente refugiados tras una roca. Primero pasó José Antonio (60k), luego Eduardo y Cristián (30k), les siguieron Fernando (60K) y Carla (30K). Ariel llegó un poco más tarde y finalmente estábamos todos juntos esperando la llegada de Arturo (60k). Arturo había avisado en forma telefónica desde el km 40 que venía cansado. El ánimo no decayó y ahí estuvimos todos para vitorearlo a su llegada. Lo logramos estábamos finalmente todos en la meta, sanos y salvos y por sobre todo felices. Nada mejor que compartir esta aventura con un grupo de amigos tan espectacular.

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Una gran experiencia

Solo puedo decir que fue una experiencia memorable y que cada dificultad que tuve que enfrentar para llegar a ella (emocional, económica, logística) valió la pena. La organización fue impecable, se notó el cariño en cada cosa, la buena disposición de todos los involucrados, las palabras de aliento en el camino.

Atrévanse

Todos los días hay personas que me dicen: “no sé como lo haces, yo no podría”. Solo les quiero decir que hay lugar para todos, también para los que no somos grandes deportistas. Solo se necesitan las ganas y atreverse.

Francisca Bastias

Nike Run Club

Loc@s del Cerro

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Relato VUT #13 por Soledad Torres

Me desperté sobresaltada, mucho movimiento en tan poco espacio. El busecito se detuvo y de a poco, a medida que abría los ojos, un destello luminoso y cristalino comenzó a disipar la pereza del sueño. ¿Un cristal? ¿Un rayo de luz? ¿Un lago?

 El lago Todos los Santos, el volcán Osorno, el río Petrohué. Bien despierta, por fin, miro a mi alrededor y me encuentro en un medio que siento tan propio, rodeada de personas que deben sentir exactamente lo mismo. Asumo mi real condición: un punto diminuto en medio de la magnificencia de la naturaleza… soy feliz.

 Me acoplo a las carreras cortitas de precalentamiento, a estirar los músculos, a conectarme con el terreno. Sigo mirando a los que me acompañan en este reencuentro con la vida simple y siento un escalofrío de regocijo: no soy la única a la que podrán calificar de irracional.

 

La energía crece y el tiempo se cumple para aquello a lo que hemos venido: ¡Correr! Sin embargo, recuerdo la advertencia que por allá, lejos, como una pesadilla, me dijo un personaje vestido de blanco: “¡no corras; camina!”… Y se asomó mi carita triste. Tuve que reprogramarme… Sin darme cuenta, me encontraba encajonada, gritando con fuerza una cuenta regresiva, cual año nuevo. ¡Cero!

 Corre, salta, apúrate, adelanta, mueve los brazos (olvidé por completo la advertencia y mi reprogramación)…, pero a poco andar duele una rodilla, el consejo no fue en vano. ¡Demonios! ¡Cómo no correr, cómo no fluir con este terreno increíble, con este día maravilloso, con esta energía desbordante! Al poco andar asumo mi realidad, mejor caminar para no empeorar la lesión que se estaba recuperando, pero que por mi ansiedad podría regresar.

 Voy quedando atrás, la mayoría ha pasado por mi lado como si fuesen con el viento; escucho gritos, risas, palabras de ánimo, la mejor de las vibras. Trato de encontrar el mejor de mis ritmos (caminando) y cuando lo encuentro comienzo a relajarme y a mirar a mi alrededor. Ningún espectáculo es tan emocionante, el paisaje me traga y me voy mimetizando con el terreno y lo disfruto plenamente.

El terreno comienza a cobrar el precio que todos debemos pagar con esfuerzo. Subidas macabras hacen que me detenga de cuándo en cuándo para tomar aliento. Comienzan a aparecer caras amistosas que preguntan, como si fueran ánimas (en mi visión periférica): “¿cómo vamos?”, “… llevas unos cinco kilómetros”. Con mi mejor cara y sin que se note mi falta de aliento, contesto “gracias”, “nos vemos”. Y sigo ascendiendo. Van apareciendo más caras amigables y frescas, pero la cuenta regresiva se vuelve confusa: “… quedan 9, quedan 8, quedan 7”,  y al último que vi, después de mucho tiempo, me dice “… quedan 10”. Casi muero…

De pronto, la visión del lago me dice que he llegado al lugar más alto, el volcán es el único que me había acompañado fiel hasta ahí (¡y los tábanos!). Comienza el descenso y me dan ganas de correr, lanzarme hacia abajo, pero me contengo. El paisaje comienza a pasar un poco más rápido, me relajo y a mi mente llegan los recuerdos, mezclados con el cansancio, con las ganas de llegar y también, con cierta vergüenza por no correr y saber que voy casi de última.

Me pregunto constantemente por qué correr, por qué agotarse, por qué muchos no lo logran entender… Mi única respuesta es ¿y  por qué no? Los que no entienden no saben que es muy bueno estar con uno mismo de vez en cuando, los que no entienden no han sentido lo que es estar lejos de la pesadilla llamada ciudad, los que no entienden no saben que me canso ahora, pero gano largos año de vida sana… No me importa el cansancio, no me importa que el ácido láctico de los días posteriores a la carrera llene cada espacio de mis piernas y duela.

Caminando por la orilla del lago ya siento que se aproxima el fin de la carrera y aunque no corrí, me siento de maravilla. Han pasado casi cuatro horas, y me siento orgullosa (por haber obedecido a mi traumatólogo) y por haberme permitido vivir esta experiencia. En los últimos metros, cansada y ya en mi fase automática, con la última conexión cerebral coherente, pienso: ¿viviría esto otra vez? Estoy destrozada, la rodilla me dolió igual, pero volveré. Y ahí, en el momento en que cruzo la meta y me detengo, agradezco a VUT por permitirme concluir, una vez más, que hace falta muy poco (casi nada) para vivir con plenitud. 

SOLEDAD TORRES MELLADO

TRAIL – 15K

Competidora n° 1098

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Relato VUT #12 por Sebastian Cisternas

COMUNIÓN DE GUERREROS CON ARMADURA DE ESPEJO

Las pastas sobre la mesa la noche del viernes, ya no lucían tan solo como un alimento, parecían mas bien el sello de un pacto, de un compromiso firmado meses atrás entre risas nerviosas y comentarios desafiantes. Ya no quedaba tiempo, estábamos en el camino sin retorno, en la recta final hacia la meta; ya que según veo las carreras empiezan mucho tiempo antes en la cabeza, como una vaga idea y un no tan vago entusiasmo (cada carrera es más larga de lo que marca el reloj desde la largada). Todos cargábamos en nuestra mirada el nerviosismo de la noche previa, cada uno llevaba en su mochila razones muy personales para estar en ese lugar, nos unía una intensión, la pasión de conocer nuestros limites, de movernos libres sin ayuda de lo artificial, de llevar nuestros pasos por el mismo camino con finales y objetivos tan diferentes … Pero estábamos ahí por la pasión, finalmente todos queremos saber y sentir lo que significa estar vivos, algunos nos llaman locos … Era  posible sentir la búsqueda interna de cada uno  (quizás era ya muy tarde) con pocas horas en un reloj que marchaba hacia atrás, era posible inhalar ese aroma de la incertidumbre, ese aroma que siempre se siente ante los grandes desafíos … quizás somos locos, pero gracias a esto nos sentimos realmente vivos.

Es como buscar la cumbre de una montaña imponente, empiezas de la base con paso firme y respiración controlada, buscando en cada segundo acortar la brecha que hay entre el comienzo y la increíble vista que te ofrece la naturaleza estando en un punto más alto.

Imagino la cantidad de ideas, miedos e ilusiones que deben haber pasado por la cabeza de cada uno de mis compañeros antes de conciliar el sueño, al menos mi cabeza no dejaba de dar vueltas entre dudas e inseguridades … Pero debía dormir, debía lograr descansar antes de que el reloj me diera las 4:30 am …No hubo sueños esa noche.

Un sonido lejano en el dormitar me hizo incorporarme y darme cuenta que el gran día había llegado, mi segunda carrera, mi primer ultra, la primera que superaba los 21 kilómetros de aliento, quizás todos tenían razón y estábamos súbitamente locos. Las ropas me esperaban, polainas, mochila, gorro, compresoras y mis zapatillas se transformaban en la armadura para enfrentar esta batalla. Suspirando ligeramente decidí que algo debía comer, mis compañeros de seguro estaban cargando su cuerpo con azúcar, yo necesitaba hacer lo mismo ...aún no podía despertar del todo ... La hora acordada era las 5 am. Estábamos puntualmente listos para enfrentar el pacto que habíamos tomado unos meses atrás, el Nico, Marce, Pauli y Mauricio (gran culpa tenía en mi presencia)  parecían entender perfectamente lo que por mi mente pasaba, probablemente éramos como espejos en ese momento ... Sólo necesitaba mi iPod en ese instante y hundirme en algunas letras de reflexión ... "never want to be old" decía la letra que me acompaño entre tarareos hasta la línea de partida, seguida de un "there is no pain you are receding" .

Arribamos al lugar entre conversaciones nerviosas, en un auto inundado de una alegre preocupación, pero ya sabíamos que estábamos en esto juntos, sin ánimos de poner un pie atrás del camino. Nos esperaban los anticipados, los cuales ya estaban en la línea esperando con ansias la largada, con café en sus manos ... Era cómo estar en un salón de relucientes  espejos ... no nos conocíamos, pero a la vez parecíamos extremadamente cercanos, seguramente estábamos enlazados por un sin fin de sentimientos momentáneos que debían ser vaciados en una ruta aún desconocida, una incógnita comunión. Nos agrupamos y disfrutamos retratar este momento para la posteridad, reímos y desde este instante fuimos una oleada de cuerpos que hacían parte de la montaña enfrentando sus propios motivos, era hora de partir.

Quise mantenerme con mi grupo y resguardar mi ritmo, pero la masa me llevo un poco más adelante, aún me sentía dormido y dudaba de las capacidades que tenía entre manos, parecía imposible poder llegar a destino, creo que mi cuerpo aún se mantenía dormitando, generar pisadas era aún un esfuerzo demasiado pensado. Debo haber estado 5 kilómetros pensando cada paso que daba, tarareando canciones y pidiéndole a mi cuerpo que entrara en calor, aún no lo estaba disfrutando ... ¿Era capaz?, lo pensé demasiadas veces por quizás 5 kilómetros ... Cuando nos hundimos en el bosque y se evidenciaron las primeras subidas fue cuando mi cuerpo comenzó a responder, o quizás fue el instinto que me ha dado la montaña y años de caminatas por senderos, es imposible no recordar las peregrinaciones de niño  entre la flora y el barro junto a las voces de amigos y mi padre. Me sentía completamente vivo, mis pasos se volvieron seguros y las subidas iban perdiendo distancia sin siquiera darme cuenta, había despertado, mi cuerpo avanzaba impulsado por la determinación de ver el más allá. Comenzaba a cruzarme con el grupo, con voces de aliento y preguntas (¿cómo vamos?), siluetas de naranjo me llamaban por mi nombre y me alentaban a dar un poco más ... ¿Dónde estaban mis compañeros?, mi mirada buscaba destellos flúor en el camino ¿? ... Ya estaba en la carrera, ya estaba enfrentando el impulso que vino en el pasado motivando a enfrentar este algo que nos hace sentir tan inmensamente bien. Era posible compartir tramos de la ruta con improvisados amigos, todos nos apoyábamos, la ruta ya se hacía ver como exigente, todas las palabras alentaban un poco más a seguir la senda. Un cuerpo más despierto se vuelve más dinámico, ya había encontrado mi ritmo y respondía bien cuando el terreno me exigía cambiarlo, las bajadas se transformaban en un deleite para los sentidos, llenas de emoción y desafíos y a la vez de esa grata brisa que da un poco más de velocidad ... ¿Será esto la real felicidad? ...

Por un momento perdimos la ruta, éramos unos cuantos que guiados por la masa olvidamos las marcas que mostraban el camino a seguir. Con las primeras naranjas escondidas en el oasis pude encontrarme con la Pauli, que con su característica alegría y armonía puso sus pasos junto a los míos, emprendiendo nuevamente el rumbo del desafío. Corrimos sin percances a un ritmo cómodo, inclusive disfrutando el apabullante paisaje que nos rodeaba, montañas y lagos se presentaban como el perfecto agente de aliento en el rumbo que llevábamos. Así pudimos llegar a completar nuestros primeros 30 kilómetros, entre regalos de la naturaleza y movimientos guiados por un interno metrónomo, nuestros compañeros nos recibían en la mitad del camino, aún sin correr parecían ir a nuestro lado, nos brindaban su siempre característico entusiasmo y exclamaciones de aliento, todo parecía ir de maravilla, grande Circuito Sur !!!.

Empezando los primeros kilómetros de la segunda etapa un acarreo me sorprendió haciendo perder estabilidad a mi pierna, cosa que mi cuerpo no logró anunciar (mi rodilla derecha lo pago todo). El dolor era grande, en mi cabeza pasaron mil preocupaciones. Sin querer perdimos la ruta, tanto la Pauli como yo llevábamos un ritmo cómodo y constante, pero uno de los de polera naranja pudo indicarnos que nos habíamos desviado, que por alguna extraña razón nos habían guiado mal, habíamos perdido inevitablemente una hora ... uuuuffffff ... fue imposible ser inmune a esto, ciertos rasgos de desmotivación llegaron sin hacerse esperar, pero no podíamos detenernos, estábamos en medio de todo lo que en nuestra mente importaba. Cerca del kilómetro 40 mis fortalezas parecieron ser arrancadas  por la brisa de la montaña, como si todo rasgo de glucosa se hubiese evaporado en el sudor, manos dormidas, espalda anudada, mi cuerpo parecía entender muy tarde lo que mi cabeza le contaba. Era el más puro cansancio, sólo podía recordar lo estudiado y saber comer lo más que pudiera, seguido de bocanadas llenas de agua desde mi mochila y un respirar muy hondo antes de seguir moviéndome. Fueron minutos difíciles, en donde contaba cada paso necesario para que mi cuerpo volviese a reaccionar; no fue fácil conservar la convicción de esperar el anhelado momento de un segundo aire, pero valió la pena, ya que es la única forma de seguir en camino.

Las bajadas me hicieron recordar el dolor que sentí kilómetros antes, en momento se volvió intolerable obligándome a suprimir el paso y caminar pendiente abajo, tenía que resistir, sólo quedaba el lapso final. Cada pulso de dolor que venía a mi rodilla me hacia recordar las palabras de seres queridos, quienes me hacían entender que detenerse no era un acto de cobardía, amigos que despertaron esa mañana juntó a mi para llenar mi teléfono de mensajes de aliento ... ¿Quizás era momento de abandonar? ... pero no podía aceptarlo, tenía que ser tan normalmente terco e intentar decirle a mi cabeza que olvidara el dolor que cargaba en mi pierna. La Pauli me alentaba a cuidar mi rodilla y seguir con un paso más calmo, ¡¡ que rabia !!, antes iba todo tan bien. Juntos logramos avanzar montaña abajo, el frío del agua proveniente de los deshielos fue un quita memoria para mi rodilla y me permitió seguir bajando en un ritmo más adecuado, pero sólo por algunos minutos, las bajada se habían transformado en un gran enemigo en esta etapa. Sólo había que morderse los diente, pensar en alguna melodía y bloquear la cabeza para seguir adelante. Por intervalos mi cuerpo parecía suprimir el dolor y darme una tregua para buscar una marcha en esta carrera, era una batalla contra mi mismo ... Probablemente todos blandían espadas contra guerreros espejo.

60 kilómetros en la montaña te dan el tiempo para mezclarte en un sin fin de emociones, para pensar en evaluaciones del estado de vida, para entender la simpleza de la tierra y las exageradas complicaciones que asumimos. Al final somos tan pequeños en un mundo de proporciones gigantescas, en donde la topografía nos declara que ella ha estado allí durante innumerables años y que solo somos visitantes con la oportunidad de admirarla. Es en la montaña y en medio del bosque donde he encontrado los mejores consejeros y esos estados de paz que hacen esbozar sonrisas.

Un paso, otro paso, dolor, un mareo, otro paso, hay que seguir. La tónica del camino a la meta se tradujo entre cansancio, temple y una convicción ciega de llevar nuestros cuerpos hacia el encuentro con nuestros amigos y objetivos. Marchamos, trotamos, corrimos sin dar espacio a la evaluación de nuestras fuerzas ... Todos nos animaban, ¡había que seguir! ... Les quedan 800 metros !!!, estábamos ya en la línea de llegada, sólo había que cruzar la banda de sensores y esto llegaría a su final.

Sueños personales se habían cumplido, desafíos individuales habían sido enfrentados ... motivos que no es necesario explicar habían sido gatillantes para enfrentar esta aventura ... Entre abrazos y palabras de emoción esto se había terminado, nuestros pies habían llegado a la línea final. Pero creo que todos sabíamos que ya en cierta medida no éramos los mismo, éramos una versión un tanto alterada de los que partieron a las 6 am ... Quizás ahora éramos mejores, o al menos nos conocíamos más.

Sólo es posible pensar que sin razón aparente cada uno de los esfuerzos, cada rasguño, cada esfuerzo vale enormemente la pena. Cada uno fue impulsado por un pasión común que nos une, pero en secreto cada uno guarda los motivos y satisfacción que representa dar el máximo en una carrera como esta, en una batalla en la montaña; en dónde el principal enemigo es el uno mismo y los sueños que van siendo alcanzados. Esto era una comunión de guerreros que firmo un pacto con la senda para enfrentar sus mayores miedos, para alcanzar sus sueños intentando tocar el cielo ... Una batalla en la que todos eran honorables ganadores.

... No puedo más que agradecer el estar vivo ...

Sebastián Cisternas 
62k
Circuito Sur , Valdivia.

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Relato VUT #10 por Lore Vazquez

La experiencia en VUT, fue increíble, paisajes maravillosos, mucho espíritu deportivo en los competidores, todos estaban dispuestos a ayudar al que se quedaba atrás, dando ánimos o ayudándolos, lo que demuestra que más que llegar primero es ser un buen competidor. Siempre he corrido en maratones, máximo 10K, nunca había corrido más que eso en una competencia ni mucho menos en un ambiente distinto como lo fue en VUT, días antes de la carrera estuve muy mal físicamente, por enfermedad y otros motivos, en un momento pensé en no ir, pero mi estilo no es abandonar, por lo que la meta que me propuse era llegar, disfrutar correr pero aquellos hermosos paisajes, no importaba el tiempo. El día de la carrera estaba muy emocionada y ansiosa, al momento de la partida de los 15k empecé muy lentamente para poder resistir todo el trayecto, anduve súper bien, había momentos en que el calor y cansancio hacían que mis piernas no puedan más, pero me mentalice tanto en llegar que lo logre, la mente fue más fuerte, pensar en mi padre que está en el cielo, en mi novio que me esperaba en la meta, llegue feliz y contenta, como nunca imagine llegar, la experiencia fue maravillosa, y el próximo año participare nuevamente entrenando antes para llegar en una mejor forma. Muy agradecida de VUT por crear competencias como éstas y haciendo felices a deportistas como nosotros.

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Relato VUT #11 por Cesar Montoya

Las 5 semanas previas

Trate de preparar la carrera lo mejor posible, ya que, también tengo como desafío el 70.3 de Pucón, triatlon que se realiza el 12 de enero, así que la bicicleta fue una gran compañera de estas duras pero entretenidas semanas de preparación para la VUT.
El entrenamiento estrella fue la bici, con posterior transición a trote en cuestas, repeticiones de 3 km en cerro a ritmo medio, fartlek en plano, pista y un par de salidas de fondo de trote sobre 3 hrs, ya que para entrenar el sistema energético de la VUT la bici-trote continúo de 5 a 6 horas fueron la base. A esto debo agregar algunas sesiones de natación.
En total fueron 6 semanas de entrenamiento en donde la natación fue un 15% del volumen total, la bici un 35% y el trote un 50% y para mejorar la mecánica realicé trabajos en escalera.
La semana previa disminuí el volumen a aproximadamente un 30% del que venía haciendo las semanas anteriores y solamente en terreno plano, privilegiando la velocidad con sesiones de fartlek.
Además del entrenamiento físico intenté mejorar mi alimentación para bajar a un peso óptimo de 72kg, aunque todavía estoy muy lejos del peso ideal para mi estatura (178cm) que es de 68kg. Eliminé de la dieta el pan, el azúcar y las grasas saturadas incorporando más cereales, quaker, frutas y proteínas de buena calidad, como el pollo y pescados. 
La alimentación de la semana previa fue en base a carbohidratos complejos en un 60%; 3 días antes de carrera lo aumenté a un 75% del total de las calorías consumidas con el fin de recargar el glucógeno intramuscualar y hepático.

Comienza
Salimos fuerte tratando de seguir al grupo líder desde atrás, eran 7 y entre ellos estaban el Argentino Trecaman, el Español Lolo Díez y Mario Ortega (cuarto chileno en el endurance challenge 2013) entre otras bestias que marcaron un ritmo que sólo aguanté hasta el km 4, ya que, al empezar a subir la cuesta jurásica de 1,2 km (muy técnica y peligrosa) los punteros cambiaron el ritmo y los perdí, al salir de ahí ya no los veía. Me quede con Yusef Hales, mi partner de entrenamiento y compañero de equipo, que marcó un muy buen ritmo que nos permitió casi al final de la cima “El Picada” conectar con un grupo de 3 punteros que estaban rezagados (entre ellos estaba Lolo Díez y Mario Ortega) bajamos fuerte con mi partner y logramos dar caza a otra parte de este grupo de líderes a 1 km del PAS Todos Los Santos, ahí cargue agua, tomé un plátano y salí cauto esperando que me depararía el resto de camino que aún quedaba, pensé que en ese momento alguien saldría en pos del segundo corredor que iba a unos 4 minutos, y no paso nada... Inclusive disminuyeron el ritmo, iban comiendo y sacándose el exceso de ropa, otros conversando relajados, fue en ese momento donde había que atacar, me dije: es ahora o nunca! Así que salí a la caza y subí el ritmo sin que me pasara la cuenta y 10 minutos después alcancé mi objetivó (acercarme al segundo) lo aguante unos 3 minutos, me recupere, tome agua, comí y en una pequeña cuesta bajó el ritmo, aceleré un poco y me fui! logre sacarles entre los puestos "Todos Los Santos y El Petrohue" entre 15 a 20 min aproximadamente al grupo, nunca imagine que les había sacado distancia, siempre pensé que sólo venían unos metros más atrás. 
Por el PAS Petrohue pase como todo un rockstar , gritando, chocando las manos de los corredores de 33km, al público y a mis compañeros de equipo y como corresponde un buen beso a mi jefa, Angélica Rojas también del ROUTE. Saben... Me sincero: hace un tiempo atrás me prometí competir con la cara llena de risa y tomar esto como un juego, como una oportunidad de transmitir valores, así que desde hoy siempre haré un poco de show, nada de pasar amargado ni menos enojado ya sea con los factores internos como externos que se dan en gran parte de las competencias, que juegan un rol importante y si no sabemos convivir con ellos nos sacan de la carrera (organización, recorrido, rendimiento, equipamiento, avituallamientos, etc...) lo que no quiere decir que durante el resto de la carrera vaya con la mente en las nubes, siempre concentrado! Tratando de no perder el foco, fluyendo! incluso aprendí que hay que ir callado porque la musculatura respiratoria se resiente y la frecuencia respiratoria se altera y uno deja de oxigenar como se debe. 
De ahí y hasta el PAS Aluvión (km 43) por rockstar me quede con sólo 200ml de agua, ya que, no llene la botella, pero 3 km más adelante un banderillero me regalo un jugo en caja (de esos chicos) y en "la Lengua de Piedra" antes de llegar a la "piedra Vulcano" una poza con agua me salvo, llene la botella y me mojé la cara, apreté los dientes y trate de subir entre caminado y trotando en algunos tramos, ahí me paso el puntero de los 33km Emanuel Acuña (ganador 33km) y más adelante a unos 6 min Pre Díaz (segundo en los 33km) ni siquiera hice un leve intento de seguirlos, ellos iban a un ritmo distinto y todavía con las piernas frescas. La bajada fue fácil y llegue sin problemas hasta el PAS aluvión, cargue y seguí con muy buen ritmo, incluso llegue a cuestionarme, y porque no descontarle a Trecaman...? Lo intente y aumente el paso, adelante a Pablo Pérez, corredor de 33km que me había pasado en la bajada, iba viento en popa hasta que saltando un tronco...calambre en aductor izquierdo! pare y elongé... seguí y 1km más adelante aductor derecho! seguí y se pasó sólo y cuando ya retome el ritmo saltando un charco calambre fuertísimo en el aductor izquierdo, no pare seguí rengueando un poco y Bingo! se soltó, seguí retome el ritmo y llegue hasta el PAS solitario donde cargue agua y comida, cada vez me sentía mejor, volví a el PAS solitario después de esa vuelta con ascensión leve (falso plano) cargue nuevamente agua y me fui hasta aluvión sintiéndome cada vez mejor, agarre esa cuesta de unos 4 km con el alma, visualizandome cruzando la meta y llegue a la playa, no lo podía creer, ahí estaba, ahí...sólo a unos 300m.
Siempre faltan cosas por hacer para llegar mejor preparado, siempre queda un aprendizaje en cuanto a la táctica, a la alimentación-hidratación necesaria pre y durante la carrera, cada desafío nos permite conocernos mejor, nos incentiva a creer más en nosotros mismos, a aprender a convivir con la naturaleza y no competir con ella , ya que, siempre gana sino la miramos con respeto y cada kilómetro recorrido nos acerca a entender que en lo simple de la vida están las cosas realmente importantes y por sobré todo nos enseña a entender que somos infinitos! Gracias a Angélica Rojas, a mi equipo (ROUTE) a mi entrenador Jorge Sanhueza por incentivarme a cruzar la meta. 

Gracias VUT 2013!

César Montoya
ROUTE Temuco
63km
7:24 segundo lugar general.

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Relato VUT #9 por Paulo Moreno

Mi primer trail running, ficción o realidad

He corrido algunas carreras de aventura en mi región, la región de Aysén, así que cuando mi cuñado me dijo que se iba a hacer este Trail running me dije, “y por qué no!!!”. Bueno me metí a la página y ya quedaba una semana para cerrar las inscripciones, me apuré en inscribirme y pensé cuál categoría?, cuál?, todas tenían sus pro y sus contra, al final opté por la del medio, 30K (cuando iba ascendiendo por la primera subida, estaba arrepentido de esta decisión).

Llegué al aeropuerto El Tepual junto a mi hija a las 6:45 pm del viernes, me dije: “bueno parece que la charla técnica me la perdí, ojalá llegue a la inscripción”. 7:55 pm y estaba recibiendo el chip, la primera parte de esta aventura estaba cumplida.

El sábado estábamos junto a mi familia a las 9:00 en el lugar de partida y me dije: Bueno y ahora qué?, en ese momento definí tres objetivos: 1) terminar la carrera, 2) terminar la carrera dentro de los 30 primeros, 3) ganar la carrera. Por el tercer objetivo, me puse de los primeros para la partida y empezamos a correr.

Los primeros 500 metros me dijeron que correr en arena volcánica no iba a ser fácil, ya a los 2 kilómetros empezando a subir me di cuenta que el calor me estaba matando (les conté que soy de Coyhaique, la semana pasada a la carrera, estaba nevando!!!) y luego miré hacia arriba y vi lo lejos y rápido que iban los primeros. Cómo soy una persona flexible, eliminé mi tercer objetivo de la lista. Lo importante era seguir trotando en esa subida.

Luego vino un momento de calma y vi como todos los corredores adelante y atrás mío, subían caminando la cuesta por el lecho de lava, bien entonces subamos caminando (que alivio). Ahí conocí a unos corredores que venían de Santiago, que eran de un grupo de entrenamiento animaltrailrunning o algo así, eran varios y me dijeron que venían del Endurance.

El sol pegaba con fuerza y yo le decía a un corredor holandés que venía junto a mí, que ni siquiera soplaba una briza, justo uno metros más arriba salió esa briza fría de la montaña, gracias, gracias, me decía. Llegamos arriba e hicimos la transversal junto a uno de los corredores de Santiago que había conocido, nos encontramos con una pared de arena que no podíamos subir, al fin subí yo y le ayudé a subir a él. Me pregunté, ¿cómo subió el resto? y en ese momento me di cuenta que no habían bolsas rojas en el suelo, camino equivocado, los demás iban más abajo…cuec.

Y empecé a bajar muy fuerte, (creo que soy mejor bajando que subiendo) y a rebasar a varios corredores, hasta que quedé junto a un corredor de 60 K que iba tercero, nos fuimos juntos hasta el punto de abastecimiento y que rico fue tomar ese gatorade y comer esos plátanos, volví a la realidad. Creo que me demoré mucho en el abastecimiento porque no pude pillar al que iba tercero de los 60K, lo bueno es que me dijeron que iba como 12 o 15, sinceramente creía que iba como 50.

Un par de kilómetros más (como el 19K) y la aguja del combustible se vino a cero, no me podía mover rápido y a veces parecía que no me movía, era el sendero al costado del río. Ahí me encontré de nuevo con el holandés y con un corredor de Costa Rica, en adelante “el Orange y el Tico”. Mientras avanzábamos entre los árboles, hablamos del sorteo del mundial de fútbol y del mundial de carreras de aventura que estaba ocurriendo en Costa Rica. Sin energía tampoco esquivaba las ramas, así que me llevé varios rasmillones, comí gel y tomé agua, pero no pasaba nada, estaba reventado, y me pasó la primera mujer con un tranco que se lo envidiaba.

Hasta que se terminó ese sendero del rio y llegué a la carpa de hidratación, justo antes mi amiga Julieta me sacó esta foto (claramente oculté mi falta de energía).

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En la carpa de hidratación comí naranjas y gatorade again, mis pies dolían mucho, ya sabía que eran ampollas, ahí me pillo la segunda mujer, que al parecer todos conocían porque le decían “vamos negra”. Con ella subimos al cambio de color de rojo a morado, íbamos al mismo ritmo y nos dábamos energía juntos. Antes una voluntaria con todo el pulmón nos daba ánimos. Llegamos arriba y ahora solo faltaba volver no más al punto de partida (casi nada), quedaban 11 kilómetros.

En la bajada paramos un rato, me saqué unas piedras de las zapatillas y “la negra” siguió adelante, no la vi más. Bajando me tropecé y sentí calambres en ambos gemelos y otro en un cuádriceps, el Tico me dijo que elongara porque o sino todo acababa ahí. Mis conocidos de Santiago (animaltrailrunning) me volvieron a pasar a un buen ritmo. Llegué abajo para darme cuenta que la voluntaria seguía gritando con fuerza a todos los corredores, de seguro quedó afónica al terminar el día, pero que apasionada que es.

Pasé nuevamente por la carpa de hidratación y me dieron ánimo para seguir, al rato se iluminó la luz amarilla de falta de combustible, y llegó la última cuesta. Ahí estaba yo, pensando en porque no elegí los 15 K y comencé a subir, obviamente a esta altura de la carrera iba caminando, me pasaron varios corredores que seguramente les daba pena, porque todos me decían, “Vamos que queda poco”, “ Ahora es solo mental” y otras cosas así, yo le dije al Orange que hasta mi mente estaba cansada a esa altura y el Tico se reía de mí.

Llegamos arriba y empecé a trotar, ahí me pasó la primera mujer de los 60K, me preguntó por la carpa de hidratación, le dije que no sabía cuánto quedaba, así que le convidé un poco de mi agua. Me dio ánimos y a unos 200 metros estaba el puesto de hidratación, súper sólo quedaban 4 kilómetros, pero antes comí naranjas y pasas, y reviví. Conversé con un corredor con una tendinitis patelar, más abajo me encontré con otro corredor que caminaba, me dijo que estaba reventado, yo cada vez me sentía mejor, quizás por las pasas, quizás porque quedaba poco o porque iba en bajada. Sí, efectivamente me gustan más las bajadas.

Nos perdimos un poco con el Tico y Orange, pero volvimos rápidamente a la ruta, llegamos al hotel , de ahí la playa, mi familia estaba esperándome y me gritaba y yo apretaba los puños para llegar de la mejor manera, los últimos metros.

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Y llegamos a la meta, espectacular!!!, había cumplido mi primer objetivo, en ese momento no me dolía nada. Luego al entregar el chip me dijeron que había llegado 28, sorpresa!!,  también había cumplido el segundo objetivo, súper. Así había culminado mi primer Trail running, creo que elegí empezar con uno muy duro, según lo vivido y lo que me dijo la mayoría de los corredores que estaban en la meta.

Al llegar a casa me sentía cansado pero satisfecho, sentía que parte de la carrera se había borrado en mi cabeza y que otras estaban muy claras, quizás fue el calor. Al revisar algunas fotos me dieron que pensar, sino fuera por las ampollas de sangre en los pies, los hombros quemados, los rasmillones de las ramas que no esquivaba y el dolor de piernas, habría jurado que este relato fue solo un sueño. Lo que sí es cierto, es que algunas cosas solo pasaron en mi cabeza, que fue real y que ficción, nunca lo sabré. Si no me creen vean la foto que me saqué en la meta con mis amigos El Orange y El Tico….

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Relato VUT #8 por Mariano Volpedo

PRIMERA COMUNION

El juego de gritos con el banderillero que estaba antes de la escalera de Petrohué, la colorina que me alentaba como si fuera su hijo en la entra al Solitario, la flaca de pelo ondulado que me inscribió y luego estaba el PAS1, el de la cuerda que nos mintió diciendo que estos son los corredores "rápidos" que necesita Chile, el que nos sube al micro en la plaza y nos pone en claro a lo que vamos, la fotógrafa que me pide una sonrisa de la mochila, los que gritan y tocan bocina de sus autos, los que anotan los números allá arriba, los que pusieron las marcas en el medio de la nada y de este bosque agrietado, el animador y la gente que me reciben con alegría, la nena que me cuelga la medalla y esta sonrisa que es difícil que se me borre de la cara.

La Marlene eterna que dibuja sus pisadas en lo alto del circuito, el Treca saliendo de pronto entre árboles y piedras, el Pipe Donoso que teje conmigo la subida trabada. Leo valiente que renguea hasta la meta, la Pao buscando aire debajo de las piedras, el Orco Sanhueza volando en los acarreos y su mano a tiempo que me salva el pellejo.

El rio esmeralda, la rama que golpea en mi cabeza, el tronco que escalo, la meta dispuesta, los gritos que te atraviesan, la playa, la roca Vulcano, el acarreo suelto, el camino y el no camino, el bosque al lado del agua, la ruta, la nieve, el musgo acolchado, la lengua de lava, las raíces, los tábanos, el sol, el viento fresco, el lago transparente, el río seco, la arena gris, es todo el lugar, donde se celebra el rito.

Bajamos con Dani a concho el Solitario, y camino luego con este tri de Varas, vamos bien con Andrés a mis espalda corriendo por la ruta, y también el corredor que alcance y me pasa en los 30 finales, desayuno con Manu que hará un carrerón por bronca, Lyon que nos saluda en la salida, la Pame que se come mis sandwichs en la micro, el de polera verde que me pidió ver el video en Youtube, los Amunategui que hacen la mejor dupla padre e hijo, el Nene Duarte me regala su abrazo sincero, la Titi gozando de la playa, los que nos metimos al lago, esta Ramiro que será siempre mi pacer, el Pre que se le extraña, el Jefe Iriondo que me genera confianza, y mi familia que está siempre ahí, que me dejan ser.

Claro que es mirar al Volcán desde esos ríos negros, que se me brota una lágrima buscando razones que no existen, pensando que me tengo que ir que esta carrera que se está por terminar y él, rey de esta comarca, queda ahí esperando que vuelva.

Gracias, Vulcano, me convertiste en un corredor de montaña

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El video: