Vulcano Ultra Trail

Diciembre - Petrohue, Lago Todos Los Santos, Chile

Vulcano Ultra Trail VUT

22. Francisca Salazar

Porque corro? Comencé a correr por una casualidad…años atrás, gané un cupo para correr 10 km en una carrera urbana en Santiago. Esa mañana, me coloque mis zapatillas, y….tan solo corrí. Sin pensar. Sin saber lo que hacía. Hasta que llegué a la meta. Y una sensación de felicidad, de alegría, de triunfo, de sentirme capaz de derribar mis propias barreras, físicas y mentales, me inundó. Y sentí la necesidad de seguir corriendo.

Las distancias fueron aumentando paulatinamente. Comencé a salir más seguido, a correr por las calles, por los parques. Al entrenar y al inscribirme en estas “corridas” conocí a otros corredores, con los cuales compartí esta pasión. Corredores que pasaron a ser mis compañeros de trote, mis amigos.

El correr comenzó a ser parte de mi vida….el llegar a casa, colocarme las zapatillas y los audífonos…y correr, sin importar tiempos o distancias…a veces acompañada, a veces sola, planificando la semana, arreglando el mundo, o dejándome llevar, la mente en blanco, sólo sintiendo el pavimento en mis pies…

El correr me acompañó por años…muchas decisiones importantes las tomé trotando por las calles de Santiago….el stress del estudio o del trabajo los “boté” corriendo por Pocuro…las alegrías de mi vida las compartí con mis amigos corriendo por Vespucio…los dolores y pérdidas las lloré en el San Cristóbal…

Y así, trotando, llegué a los senderos, a los cerros….un nuevo desafío, mayores distancias. Aquí logré abstraerme de todo….dejo de lado las calles, los autos, los edificios, los ruidos urbanos, y me abandono a mis pensamientos, a los senderos, a las nubes, a las piedras, a las ramas rozando mis brazos, al frío viento golpeando mi cara. Paro de correr, observo las montañas a mi alrededor. Sonrío, y sigo corriendo…

Y ahora…casualidad? Llegué a Vulcano. Vuelvo a recordar todos estos años...y tan solo puedo asegurar que no existen las casualidades. El correr llegó a mi vida porque de alguna manera pertenecía a ella. Esto soy yo: un par de zapatillas, y la libertad de descubriendo nuevos paisajes, nuevos amigos, nuevos rumbos…y así seguir construyendo mi destino…

Francisca Salazar